"Espero que la pasión por el mar que une al sector náutico no permita que se renuncie a superar las complicaciones existentes para que las próximas generaciones puedan seguir accediendo y disfrutando del mar en todas sus vertientes”. Con estas palabras clausuró ayer el conseller del Mar del Govern balear, Juan Manuel Lafuente, el II Foro de Gaceta Náutica, que bajo el título Náutica social reunió a más de un centenar de asistentes en una jornada de reflexión y debate con diez ponentes de primer nivel.
Organizado por Gaceta Náutica con el apoyo de la Autoridad Portuaria de Baleares (APB) y Ports IB, el encuentro contó también con la colaboración de Alcudiamar, Ondarza Abogados, Bufete Frau, Botiquines Progrés, la Asociación de Clubes Náuticos de Baleares, ANADE, el Real Club Náutico de Palma, Portcall, Sa Calma Boats y Cruceros Margarita.

Manu Fraga, director del RCNP, durante su ponencia sobre la utilidad pública de los clubes náuticos.
El papel social de los clubes náuticos
La jornada se abrió con una ponencia de Manu Fraga, director del Real Club Náutico de Palma, quien reivindicó el papel de los clubes como “polideportivos del mar” y solicitó su reconocimiento como entidades de utilidad pública.
Fraga recordó que la vela y el piragüismo son los deportes españoles con más medallas olímpicas, y que sus atletas se han formado en clubes náuticos. “Además de formar deportistas, contribuimos al impacto económico y turístico de nuestro entorno”, subrayó.
Reclamó pasar del apoyo institucional a la ayuda concreta: “Llevamos años en que todas las instituciones nos apoyan por activa y por pasiva. Creo que ahora es el momento de cambiar el verbo: hay que ayudar, no solo apoyar”. También mostró su sorpresa ante el hecho de que la APB “nunca haya sacado pecho de los deportistas que entrenan en sus instalaciones”.

Mesa con los abogados José Carlos Frau, León Von Ondarza y Rafael Palmer, moderada por José Luis Miro.
Falta de definición legal y exceso de trabas
La primera mesa, titulada “Leyes portuarias y náutica social”, estuvo moderada por el subdirector de Gaceta Náutica, José Luis Miró, y contó con la participación de los juristas León von Ondarza, Rafael Palmer y José Carlos Frau.
Palmer recordó que en 1969 existía una Ley de Puertos Deportivos que dio seguridad jurídica y favoreció el desarrollo de marinas y clubes en los años setenta y ochenta. “Con la actual Ley de Costas y la Ley de Puertos del Estado, se ha perdido esa definición de náutica social y deportiva”, lamentó.
Von Ondarza lamentó que “en España se vive de espaldas al mar” y que se ha construido un relato que identifica la náutica con el lujo, lo que ha generado una carga fiscal desproporcionada, un exceso sancionador y un freno al desarrollo de instalaciones como marinas secas o campos de boyas.
Frau, por su parte, puso el foco en la ineficiencia de la gestión directa de amarres: “No es normal que el 66% de los barcos entre la desembocadura de La Riera y el Muelle de las Golondrinas no salgan a navegar, o que en el Portitxol el 50% permanezca inmóvil. Eso no es náutica social, es la ostentación de un parking, además con herencia. Y mientras, hay 7.000 personas en lista de espera”.
¿Cómo mejorar el acceso al mar?
En la segunda mesa, “El acceso al mar y las administraciones públicas”, moderada por Biel Dols, intervinieron el conseller del Mar, Juan Manuel Lafuente, y el presidente de la APB, Javier Sanz.
Lafuente atribuyó la escasez de amarres a la falta de crecimiento de la oferta durante las dos últimas décadas, en contraste con el aumento de población. Como posibles soluciones, planteó una mejor gestión para fomentar la rotación, la construcción de pantalanes flotantes temporales, la mejora de rampas, la creación de nuevas marinas secas y el fomento de clubes de navegación.
Por su parte, Sanz afirmó con rotundidad que la APB no contempla transformar los amarres de gestión directa en concesiones indirectas. “Estamos valorando cómo mejorar el sistema actual, pero la prioridad es reducir las listas de espera”, señaló. También opinó que los clubes náuticos deberían ver prorrogadas sus concesiones de forma automática, en atención a su labor social y deportiva, pero, eso sí, a cambio de inversiones que contribuyan a la mejora de la oferta de sus instalaciones.

Bartomeu Calafell, Bartomeu Bestard, Cristina Roig, Toni Estades y Bernadí Alba.
Modelos de gestión y propuestas desde la sociedad civil
La tercera y última mesa, moderada por la periodista Cristina Roig, abordó distintos modelos de gestión de la náutica popular. Participaron Toni Estades, presidente de la Asociación de Clubes Náuticos de Baleares; Bartomeu Bestard, CEO de Alcudiamar y representante de ANADE; Bartomeu Calafell, portavoz de la Plataforma de Amarre Social del Puerto de Palma; y Bernardí Alba, presidente de la Asociación de Amarristas.
Bestard defendió la prórroga de las concesiones como una forma de asegurar el compromiso con la náutica social. “Los concursos generan especulación y subidas de precios. Los ingresos de la náutica deportiva sirven para financiar otras actividades como el transporte o los cruceros”, argumentó.
Estades reivindicó el ADN social de los clubes náuticos, y puso como ejemplo el Club Náutico de Ibiza, que sigue organizando regatas pese a haber perdido su concesión e instalaciones.
Calafell pidió al conseller del Mar que insista en reclamar la transferencia de la gestión de todos los puertos de Baleares. “Sin duda, las cosas irían mejor”, afirmó.
Por último, Bernardí Alba concluyó con una reflexión realista: “Si mañana construimos los 6.000 amarres que faltan, al día siguiente habría otra lista de espera con 12.000 nuevas solicitudes”.


