«Lo siento. No sabía que le habíamos hecho tanto daño al mar». Esta fue la reacción de un turista, visiblemente emocionado, tras observar bajo el microscopio la presencia de microplásticos en una muestra recogida durante una excursión por la Bahía de Palma. A bordo del Súper Delfín Verde, y acompañado por una bióloga marina, aquel visitante comprendió por primera vez la dimensión del problema. Ese momento de conciencia resume a la perfección el espíritu con el que Toni Frau fundó hace cinco años Sa Calma Boats: ofrecer algo más que una excursión en barco, brindar una experiencia transformadora.
El año pasado, más de 10.000 personas de 39 nacionalidades navegaron con Sa Calma y participaron en sus talleres de educación ambiental marina. La propuesta de esta empresa mallorquina va más allá del baño en aguas cristalinas o del snorkel: su verdadero valor añadido es el componente educativo. «Cerca del 80% de los turistas que participaron en las encuestas no tenía apenas conocimientos sobre el ecosistema marino de las Islas Baleares», explica Toni Frau. «Eso deja en evidencia un gran potencial para seguir impulsando iniciativas de sensibilización como la nuestra».
Durante dos horas y media de navegación, los pasajeros tienen la oportunidad de conocer la reserva marina de la Bahía de Palma y sus ecosistemas más frágiles, en especial las praderas de posidonia oceanica, auténticos pulmones del mar Mediterráneo. Las actividades, diseñadas para todas las edades, incluyen observaciones con microscopios, guías visuales de identificación de especies y charlas divulgativas a cargo de biólogas como María Gómez y Francisca Mesquida, con experiencia en proyectos de conservación marina a nivel internacional.
Uno de los talleres estrella consiste en analizar la posidonia: los turistas pueden tocar sus tejidos, observar los epífitos adheridos a sus hojas y comprender su rol esencial en la biodiversidad, la calidad del agua y la protección costera. Otra actividad clave es la ruta de snorkel, en la que los visitantes exploran los fondos marinos y luego contrastan las especies vistas con fichas informativas a bordo. Todo ello forma parte de una estrategia muy clara: conectar emocionalmente al visitante con el medio marino para fomentar un cambio de actitud duradero.
«Un 65% de los encuestados reconoce la importancia de la conservación marina», señala Frau. «Eso indica un margen amplio para reforzar su compromiso. Por otro lado, aquellos que aún no lo consideran esencial se convierten en un objetivo claro de futuras acciones educativas». Afortunadamente, la predisposición es alta: un 90% de los participantes asegura realizar ya alguna práctica cotidiana de cuidado ambiental, como reciclar o reducir el uso de plásticos.
Las cifras recogidas en la memoria de actividades de 2024 reflejan la efectividad del proyecto. Sa Calma, en colaboración con la Asociación Vell Marí y el Club Nàutic Arenal, impartió 100 talleres a lo largo de ocho semanas, con más de 5.000 turistas participando activamente en al menos una de las actividades de educación ambiental. Además, se realizaron 738 encuestas que permiten evaluar no solo el impacto de los talleres, sino también la evolución del conocimiento adquirido. Según estos datos, el grado de comprensión sobre la posidonia y la biodiversidad marina mejoró significativamente tras cada sesión.
«Queremos atraer a un segmento de turistas que busca experiencias más auténticas y significativas, no solo una actividad recreativa», insiste el fundador de Sa Calma. «La gente que se sube a nuestro barco no sale igual que entró. Muchos se marchan con ganas de saber más y eso es lo que da sentido a todo esto».
El compromiso de la empresa también alcanza a su equipo de a bordo. Marineros y capitán han recibido formación específica para colaborar en la transmisión de mensajes educativos. Según la memoria, el 100% del personal de Sa Calma reconoce la importancia de proteger los ecosistemas marinos y se siente más motivado tras su participación en los talleres. «Hablar sobre conservación te hace reflexionar. Nosotros también hemos aprendido mucho este verano», afirma uno de los marineros entrevistados.
La propuesta de Sa Calma se enmarca en el concepto de turismo azul, una tendencia creciente que apuesta por un modelo turístico respetuoso con el medio marino y con vocación educativa. Para 2025, la empresa prevé ampliar su red de talleres a otras zonas de la isla y diversificar los temas abordados.


