Durante todo el invierno, cada vez que he bajado al varadero del club de Can Picafort, me he fijado en una joya bautizada como Tin Hau. Ahora que está amarrada en el muelle, puedo certificar que el Grand Banks 36 Sedan es una maravilla y que los Grand Banks, en general, son el arquetipo de los trawlers.
Vayamos por partes. Un trawler es un bou. Así se traduce en algunos libros antiguos: son los llaüts anglosajones. Se les puso motor, perdieron el aparejo, se les añadió una cabina, más motor, una sobrecabina, un flybridge. Conservan un pequeño mástil que, con la botavara, hace de aparejo para izar el dinghy o manejar la pasarela. La diferencia con nuestros llaüts motorizados es que la sobrecabina va a proa y no a popa. Está claro que allí hace más frío, y hay que gobernar en un espacio cerrado; no como aquí, donde vamos a cubierto, pero para protegernos del sol.
Sin embargo, los Grand Banks –que son tan americanos– se comenzaron a construir en Hong Kong. Robert Newton dirigía una fábrica de gaseosas, y en el patio trasero sus hijos hacían veleros y motoras de arquitectos navales como Sparkman & Stephens o Herreshoff. En 1963, le encargaron el diseño de una motora crucero de 36 pies a Kenneth Smith, y nació el Spray –¿homenaje a Joshua Slocum?–, que todavía navega en los Grandes Lagos. Debió de llamar mucho la atención, ya que, al año siguiente, Robert y sus muchachos comenzaron a fabricar en serie el Grand Banks 36, que tenía mejoras respecto al diseño original.
Se han fabricado 1.124 unidades en distintas versiones: CL, con un camarote principal a popa; Sedan, con una bañera a popa a la que se llega directamente desde el salón; y EU, Europa, con un voladizo perimetral en popa, aletas y traveses del barco. Otros modelos, como el GB 42, llegaron a las 1.400 embarcaciones, y el GB 32 a los 861 barcos. Todos con un aspecto cuadradote, como un Volvo de los ochenta. Sin duda, estas formas se debían a la construcción en madera, que en los setenta abandonaron sin decir nada a nadie: ni al próximo propietario ni al distribuidor. Fueron a recoger su barco y era de plástico. Así, sin más.
El astillero construyó los Aleutian, con la cabina más elevada, o los Laguna y los Eastbay, con una inspiración en las lanchas de pesca de langosta de Maine (esta frase es puro marketing, sin duda). La compañía quebró, se reflotó y cambió de sede, pero sobre todo dejó de construir modelos pequeños para empezar a hacer barcos desde los 54 pies, con potencia y velocidades de lanchas planeadoras. Lo de la gentrificación no es algo nuevo ni solo inmobiliario.
Actualmente, lo más parecido a un GB 36 es el Beneteau Swift Trawler 35, que mantiene las líneas, aunque modernizadas, pero nunca levantará la admiración del Tin Hau, el Nostromo o el Gloria, que podemos ver por nuestras aguas.
¡Larga vida a las travesías a 8 nudos!


