Damián Verdera: «Podemos recuperar la concesión si presentamos un proyecto ambicioso»
El presidente del Club Náutico de Ibiza afronta el momento más crítico de la historia de la entidad «con los pies en el suelo». Promete trabajo y mantener el espítitu deportivo y de compromiso social.

El presidente del Club Náutico de Ibiza afronta el momento más crítico de la historia de la entidad «con los pies en el suelo». Promete trabajo y mantener el espítitu deportivo y de compromiso social.

Damián Verdera Walker nació en Manchester (Reino Unido), pero a los siete años ya disfrutaba de navegar a bordo de un Optimist en el Club Náutico de Ibiza, donde se desarrolló su pasión por la mar y adquirió la condición de ibicenco de pleno derecho. Con la mayoría de edad se convirtió en socio de la institución cuyas riendas ha decidido tomar en el momento más crítico de su historia, tras perder su concesión portuaria. Empresario hotelero, sus respuestas transmiten la honestidad de un hombre pragmático que lucha «con los pies en el suelo» por algo en lo que cree. Promete trabajo y confía en que los socios, a los que reconoce «tristes y decepcionados», confíen en el criterio de su equipo.

Pregunta.– ¿Con qué ánimo están afrontando los socios la situación tan difícil del club tras la pérdida de su concesión?
Respuesta.– La verdad es que existe una mezcla de tristeza, desánimo y decepción, pero la nueva Junta Directiva es consciente del escenario al que se enfrenta la entidad y está decidida a seguir trabajando duro. Hay que ser realistas, tener los pies en el suelo, y poner el foco en el próximo concurso, que esperamos salga en abril del 27. Hasta ese momento seguiremos trabajando y desarrollando nuestros programas sociales y deportivos.

P.– ¿Qué le llevó a asumir la responsabilidad de la presidencia un momento como este?
R.– Usted lo ha dicho: un sentimiento de responsabilidad. No podía dejar que el club desapareciera sin más; eso sí que habría sido una catástrofe. En un lugar como Ibiza no podemos permitir que la sociedad viva apartada del mar, el medio que abraza nuestra tierra y que ha moldeado históricamente nuestra identidad.

P.– Lo cierto es que las cosas se han llegado a poner muy cuesta arriba para el club. ¿Hay algún día en el que se arrepienta de haber dado ese paso?
R.– No, en absoluto. Me siento muy arropado por la nueva Junta Directiva, tenemos muy claro que no podemos dejar que el club se pierda y lucharemos por ello. Somos conscientes que debemos acometer cambios, volver a ilusionar a los socios y acercarnos más a nuestros ciudadanos, sobre todo a los más jóvenes.

P.– ¿Está siendo agridulce la celebración del centenario?
R.– Sí, claro, nos hubiera gustado hacerla en las antiguas instalaciones, pero no ha podido ser. Gracias a Pedro Matutes y su familia pudimos celebrarlo en el recién remodelado teatro Pereyra, un espacio que también forma parte del patrimonio de Ibiza. Allí sentimos el calor de la sociedad ibicenca, en una gala muy emotiva que sirvió para reivindicar la historia y la utilidad pública de nuestro club. 

P.– ¿Con qué ayudas cuenta el club para poder seguir desarrollando su actividad deportiva y de organización de regatas sin un espacio en el puerto?
R.– Hemos tenido la inmensa suerte de contar con el soporte de Marina Ibiza, un puerto regentado por familias que aman el mar y así lo están demostrando, recibiéndonos con los brazos abiertos y acogiendo nuestra flota en sus instalaciones. Los socios del Club Náutico de Ibiza les estamos muy agradecidos, sin ellos no nos sería posible continuar con nuestra actividad.

P.– Me refería también a ayudas institucionales. ¿Se están sintiendo arropados por las instituciones ibicencas y automómicas?
R.– Sí, en el ámbito institucional nos sentimos arropados. Qué mejor muestra que la concesión de la Medalla de Oro de Ibiza por parte del Consell. Pero nos gustaría una mayor vinculación en la promoción de los deportes náuticos. ¿Cómo es posible que en nuestras escuelas tengamos más esquiadores que navegantes? Algo debe cambiar y nosotros, como club centenario, debemos ser parte de este cambio.

P.– La APB le ha otorgado una prórroga a PyLS, la empresa que gestiona sus antiguas instalaciones, a pesar del incumplimiento del plan de regatas de su proyecto. ¿Cómo han encajado los socios y la junta directiva esta noticia?
R.– No puedo responder por los todos socios. Según la Autoridad Portuaria de Baleares, el concesionario ha cumplido con sus compromisos. Como Junta Directiva, estamos resignados con la situación y con la vista puesta en el futuro proyecto.

P.– ¿En qué han notado los usuarios de la náutica social o popular la pérdida de la concesión del club? ¿Qué les transmite la gente?
R.– Pues en que antes eran socios de un club y ahora son clientes de una empresa. Pero yo no soy amarrista y no voy a las instalaciones. Lo que más les preocupa es la subida de precios y la pérdida de su puerto base.

P.– Primero fue Mahón, luego el Molinar en Palma, ahora Ibiza y mañana serán los demás clubes si no hay cambios en la gestión de los puertos. ¿Qué fórmula propone para que los náuticos sigan existiendo en Baleares?
R.– Yo creo que la clave es un cambio en la Ley de Puertos del Estado que permita a los clubes sin ánimo de lucro como el nuestro disfrutar de un espacio dentro de los puertos de interés general sin tener que concursar con grandes empresas que pueden presentar proyectos millonarios. Está claro que sin ayuda, el modelo de club náutico que defendemos está condenado. 

P.– Hábleme de los servicios deportivos y sociales que, a pesar de todas las dificultades, está logrando mantener el club.
R.– Hemos seguido con el programa deportivo, celebrando todas las regatas de nuestro calendario e incorporando algunas de nivel olímpico y nacional. También mantenemos activos los cursos de nuestra Escuela de Vela para niños, jóvenes y adultos. Seguimos adelante con Un mar de posibilidades, el programa para personas con necesidades especiales que hace 22 años nos convirtió en referente de la responsabilidad social aplicada a la actividad náutica. También mantenemos el proyecto Jovens per la mar y toda la actividad cultural que coordina nuestro gerente, Vicent Canals. 

P.– Presidente, con la mayor sinceridad, ¿cómo ve el futuro del CNI a medio y largo plazo?
R.– Creo tendremos posibilidades en el próximo concurso. Para ello debemos presentar un proyecto ambicioso y a la altura de las circunstancias, pero las bases marcaran nuestro futuro. Si premian nuestra naturaleza y nos podemos presentar, lo haremos. Pero el socio debe decidir si cree en nosotros o no.

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