El capitán marítimo de Ibiza y Formentera, Luis Gascón, ha asegurado que el yate Attila, un Sanlorenzo de 64 metros de eslora valorado en 70 millones de dólares, realizó “una maniobra indebida y una navegación temeraria” antes de quedar varado el pasado martes en aguas de Formentera.
La embarcación, abanderada en las Islas Caimán, logró desencallar por sus propios medios, pero ha sido retenida para una inspección exhaustiva “de quilla a penol” en virtud del Memorándum de París, que permite inspecciones a buques de bandera extranjera. Paralelamente, se ha abierto una investigación por posibles infracciones a la normativa de la Marina Mercante.
“Las banderas tienen que garantizar que los buques que navegan bajo su pabellón cuenten con una tripulación entrenada y con todos los certificados”, ha subrayado Gascón, quien no alberga dudas de que la varada fue consecuencia de un error humano.


