Aparece casi un mes después el cuerpo de Angela Silva en la costa de Santanyí
El cadáver fue hallado el pasado 4 de julio, pero las muestras de ADN no han confirmado su identidad hasta hoy

El cadáver fue hallado el pasado 4 de julio, pero las muestras de ADN no han confirmado su identidad hasta hoy

La Guardia Civil ha confirmado la tarde de este lunes que un cuerpo sin vida localizado el pasado 4 de julio en aguas del municipio de Santanyí, en el sur de Mallorca, corresponde a Angelita Silva De Souza, la mujer desaparecida junto a su pareja el pasado 7 de junio cuando navegaban con una embarcación de recreo cerca de El Toro.

El cadáver fue hallado a flote, en avanzado estado de descomposición y sin posibilidad de identificación visual, por lo que fue remitida una muestra biológica para la correspondiente comparación de ADN. La confirmación definitiva sobre la identidad ha llegado hoy, según ha comunicado la Guardia Civil.

El sábado 7 de junio, Juan Herrera, de 67 años, y su pareja, Angelita Silva, de 57, zarparon desde Port Adriano a bordo de una motora Sea Ray 270 Sundance de 27 pies. La idea era pasar el día pescando y regresar al final de la jornada. Herrera, que había dejado años atrás el cuerpo de la Policía Local de Calvià para ejercer como abogado, comentó sus planes con un compañero de despacho en Palma, sin establecer una hora concreta de regreso.

Eligieron un punto de pesca situado a unas siete millas al sur del puerto. Durante el fin de semana, nadie notó su ausencia. La falta de un horario fijo de Juan y la previsión de una breve salida no levantaron sospechas inmediatas. Sin embargo, el lunes 9 de junio, cuando Angelita no se presentó en su puesto de trabajo, saltaron las alarmas. Su hijo, preocupado, contactó con el compañero de Juan, quien confirmó la salida en barco dos días antes.

El joven se dirigió a Port Adriano, comprobó que la embarcación no había regresado y decidió salir a buscar por su cuenta en una lancha alquilada a dos alemanes. Antes del ocaso, una intuición lo llevó a circunnavegar la isla de Sa Dragonera. Fue entonces, a una milla de la costa, cuando localizó la motora a la deriva en un mar en calma total. No había nadie a bordo.

El vídeo que grabó desde la lancha fue compartido en el canal El Perímetro, del periodista Julio Bastida, y pronto se viralizó. Las imágenes mostraban la embarcación detenida, con restos de comida, gafas de sol, efectos personales, teléfonos móviles y vasos aún con bebida. El sedal del carrete eléctrico seguía en el agua, lo que indicaba que la pareja se encontraba pescando en el momento del incidente. También estaba desplegado el sistema portátil de posicionamiento dinámico que Juan usaba para mantenerse sobre los caladeros. Pero faltaban dos elementos fundamentales: un chaleco y el aro salvavidas de emergencia.

La escalera de popa estaba extendida. Este detalle podría indicar que la pareja decidió darse un baño y, por algún motivo, no pudo volver a bordo. Otra hipótesis planteada por expertos apunta a que uno de los dos cayó accidentalmente y el otro se lanzó en su auxilio, sin éxito para ambos.

La denuncia oficial se presentó finalmente el 9 de junio, más de 48 horas después de la salida. A partir de ese momento, se activó un dispositivo de búsqueda a contrarreloj. Salvamento Marítimo y la Guardia Civil desplegaron todos sus medios, incluidas patrulleras, lanchas de rescate y un helicóptero.

La lancha fue remolcada a puerto, donde el anterior propietario ayudó a extraer los datos de la sonda. La información confirmó que el barco había permanecido durante horas sobre una zona de pesca habitual, en mar abierto, antes de empezar a derivar lentamente. Esto dio fuerza a la teoría de que el suceso ocurrió mientras el sistema de posicionamiento dinámico se encontraba activado.

Tres días después del inicio de la búsqueda, el miércoles 11 de junio, una embarcación privada avistó un cuerpo flotando en la superficie. Se trataba de Juan Herrera. Su cadáver fue recuperado por submarinistas de la Guardia Civil y trasladado al puerto de Santa Ponça. El cuerpo de Angelita apareció casi un mes después, al sur de Mallorca, muy lejos del lugar del incidente.

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