El Ayuntamiento de Manacor ha prohibido la navegación en todas las calas del municipio. La medida, presentada como una actuación para mejorar la seguridad de los bañistas y evitar la supuesta saturación del litoral, ha sido duramente respondida por la Asociación de Navegantes Mediterráneo, que acusa al consistorio de actuar “sin respaldo técnico”.
En 2023, señala la citada asociación, se registraron en Baleares 1.291 rescates acuáticos, un 28 % más que el año anterior. El 70 % de los casos se debió al desconocimiento del entorno por parte del bañista (corrientes, oleaje o exceso de distancia desde la orilla). 36 acabaron en fallecimientos. Desde 2019, afirman, se han documentado tres muertes por hélices de embarcaciones, todas fuera de zonas de baño balizadas.
El 80 % de los ahogamientos, añade ADN, ocurre en lugares sin vigilancia, donde las embarcaciones cercanas suelen ser el único recurso de rescate disponible. En zonas correctamente balizadas, no hay evidencia de que representen un riesgo para los bañistas.
Tampoco hay pruebas de una masificación generalizada. Calvià, el único municipio que cuenta con un sistema de medición de aforos, registró en junio una ocupación media inferior al 20 % en sus playas. Incluso en días punta, zonas como Magaluf no superaron el 23%.
La medida, según la Asociación de Navegantes, podría ser contraproducente, pues agravará los problemas de movilidad y presión ambiental al incentivar el uso del coche para acceder a las calas. Además, “penaliza a la náutica recreativa local, familiar y respetuosa con el entorno”.
ADN reclama que la Conselleria de Mar i Cicle de l’Aigua intervenga y fije, en la futura ley de gestión del litoral, una normativa clara sobre balizamientos, que garantice la seguridad sin restringir el acceso ordenado al mar.


