Álvaro Aguirre, patrón de altura con 16 cruces del Atlántico a sus espaldas y vinculado al mar desde que tiene uso de razón, invirtió los ahorros de su vida en la compra de un velero de 50 pies para fundar su propia empresa de formación náutica y chárter en Ibiza.
El nuevo decreto autonómico que regula el alquiler de embarcaciones en las Islas le impedirá continuar con su actividad al exigir, como requisito indispensable, disponer de un amarre de base.
Denuncia que no es el único en esta situación —en Ibiza hay al menos otras 70 pequeñas empresas y autónomos afectados— y califica de inconstitucional la normativa aprobada por el Govern balear el pasado 1 de agosto, ya en vigor. “Este decreto me deja sin modo de vida”.


