Advertencia: no compren este libro a sus hijos regatistas si no quieren que se conviertan en yonkis de la vela y se gasten hasta el último euro en hacer más competitivo su velero. Si usted es la tía molona que sólo le ha comprado el chaleco y lo demás lo ponen los padres, o es ese padrino que tiene el dinero por castigo, adelante. No se lo piense, este libro es la vía más rápida para enganchar al regatista de ILCA o de 420 a la vela de altura.
Contexto. Hugo Ramón es un regatista oceánico que comenzó en el Portitxol, pasó por Ca’n Pastilla y ahora recala en el Náutico de Palma. Ha hecho tres Mini Transat, una vuelta al mundo a dos y está preparando la cuarta. Ojo, un Mini 650 tiene una eslora de 6.5 metros, uno más que una gamba de escuela, aunque es una nave espacial al lado de esta, y la Mini Transat actualmente es un Les Sables d’Olone– Santa Cruz de la Palma–Guadalupe, unas 4.050 millas náuticas en solitario. Y, por si fuera poco, hay cola para apuntarse y unos requisitos que incluyen 1.500 millas en regata y 1.000 millas más navegadas. Todo esto en solitario.
El libro. Con este bagaje, y sólo 39 años, ha publicado la primer parte de su biografía. Que he devorado casi de una tacada. Es una lectura sencilla y amena, ideal para leer a bordo, tirado en la litera. Creo que está especialmente pensada para los jóvenes, que Hugo lo es, claro. Y ahí está parte de la gracia de este libro: Hugo escribe como habla. Sin trampa ni cartón, nos explica el periodo entre 1985 y 2009, lo que incluye las regatas con su padre, sus inicios en la clase y sus pinitos en el Mediterráneo. Ha transcrito las anotaciones de los diarios de a bordo y gracias a eso podemos ver que las pasa canutas cruzando el Atlántico, la continua pelea con el A4 y el A5, cómo fue rescatado en el Mediterráneo por la marina francesa -y como recuperó más tarde el mini- en la Odyssée d’Ulysse. O, más increíble todavía, cómo rescató a Christian Kargl en su primera Mini transat.
Yo he leído la versión Kindle, el libro electrónico, y no sé si en la versión de papel hay mapas de sus singladuras, es lo único que he echado en falta. Estoy esperando los siguientes libros, quiero leer la evolución del regatista y de la persona, la vuelta el mundo y la concienzuda preparación de su próxima Mini Transat. Y que nos lo cuente aquí, en la Gaceta Náutica, a partir del 21 de septiembre. ¡Vamoooooos Hugo!


