Desde su constitución, a principios de este año, la Asociación de Empresas de Chárter de las Islas Baleares (AECIB) se puso literalmente el “mono de trabajo”. Su primera gran acción fue participar activamente en el proceso de alegaciones al Proyecto de Real Decreto sobre Marina Mercante, un texto de enorme relevancia que abordaba cuestiones tan sensibles como la lista séptima comercial, las embarcaciones sin licencia o la gestión de las motos náuticas, entre otros temas de interés general para el sector. Paralelamente, seguimos de cerca la tramitación del nuevo Decreto de Charter, que venía a modificar el antiguo Decreto 21/2017. A través de nuestras propuestas, centramos los esfuerzos en la lucha contra el intrusismo, la profesionalización del sector y la mejora de la formación y el asesoramiento legislativo.
Ese enfoque técnico, unido a una gran capacidad de trabajo en equipo, permitió que en poco tiempo AECIB se convirtiera en un interlocutor dentro del panorama náutico balear, un ámbito en el que hasta hace poco las asociaciones actuaban de forma aislada. Sin proponérselo, la asociación se ha consolidado como un sello de calidad reconocido en el sector del chárter.
Este nuevo liderazgo no fue bien recibido por todos. Algunos sectores opacos del ámbito náutico reaccionaron con hostilidad, y AECIB llegó a sufrir amenazas, agresiones e injurias. Sin embargo, la justicia ha sido clara: todos los fallos judiciales han dado la razón a la asociación y han señalado a la “parte tóxica del sector”, consolidando así su legitimidad y su papel en defensa de la regulación, el orden, la seguridad y la profesionalidad.
La labor de AECIB no ha pasado desapercibida. Desde el primer momento asumimos una responsabilidad activa dentro de CAEB, donde nos sentimos apoyados y rodeados de las mejores empresas profesionales. También hemos estado presentes en foros, congresos, asambleas y ponencias relevantes, incluyendo nuestra participación en el Balearic Marine Cluster (BMC). Incluso en plena temporada alta, en un año marcado por numerosos cambios legislativos, la asociación no ha cesado su actividad. El pasado 1 de julio asistimos, por invitación, al Foro de Seguridad organizado por la Dirección General de la Marina Mercante. El reconocimiento institucional más significativo llegó el 11 de octubre, cuando AECIB fue incorporada oficialmente como miembro de la Mesa Náutica del Govern, un órgano consultivo reservado únicamente a las entidades más representativas del sector náutico balear.
AECIB colabora activamente con clubes, marinas, asociaciones conservacionistas y entidades vinculadas al turismo. Defendemos una visión clara. Baleares es la meca del turismo náutico, y precisamente por ello debemos protegerla, no explotarla. Nuestra apuesta es por una actividad regulada y un turismo de calidad, entendiendo “calidad” no como sinónimo de lujo o poder adquisitivo, sino como un turismo familiar, responsable y respetuoso con el mar.
En menos de un año, como decía, AECIB se ha consolidado como una referencia en el ámbito náutico balear, hasta el punto de que muchos ya hablan de una “revolución asociativa”. El sector náutico balear debe perder el complejo de inferioridad. Cada decisión que se toma aquí acaba marcando tendencia en el resto del país. El chárter náutico, bajo el impulso de AECIB, asume responsabilidades de interés general que repercuten directamente en la economía circular de las islas. La náutica recreativa y el chárter en Baleares han evolucionado a un ritmo propio, distinto al del resto de Europa; por ello, cualquier comparación externa carece ya de sentido.
AECIB encara el cierre de 2025 y el inicio de 2026 con energía renovada, una sólida preparación y la determinación de afrontar los retos que se avecinan. Entre ellos, el primero será la modificación de la Ley de Costas.
Buena proa a todos, y nuestro agradecimiento a Gaceta Náutica, que desde el primer momento nos ha brindado la oportunidad de expresar libremente nuestra visión y nuestras opiniones.

