Andy Halcón, licenciado en Pedagogía y Educación, es director de Amarres Deportivos, empresa que gestiona dos importantes concesiones en el Puerto de Palma: la marina Moll Vell, a los pies de la Catedral, y el Pantalán del Mediterráneo, en el Paseo Marítimo. Ocupa también el cargo de vicepresidente de la Asociación de Instalaciones Náuticas Deportivas de Baleares (ANADE). Analítico y metódico, atisba en el horizonte un cambio de tendencia en la demanda de embarcaciones a partir de 25 metros. Advierte que los barcos son bienes móviles que pueden elegir el destino en función de lo que éste les ofrece. Baleares, afirma, está dejando de ser competitiva de forma paulatina frente a otros destinos del Mediterráneo que ofrecen mejores precios, paisajes y experiencia muy similares y buenos servicios.
Pregunta: Fin de verano y de temporada. ¿Qué balance hace de la actividad náutica?
Respuesta: Ha sido un verano complicado en el segmento de embarcaciones de más de 25 metros. Si tuviera que resumirlo en un titular, diría que hemos vivido una caída en la demanda. Una parte importante de la flota se ha desplazado hacia el Mediterráneo oriental, y su llegada a Baleares se retrasó más de lo habitual, empezando a notarse en julio. En general, seguimos siendo un destino de alta demanda, pero observamos un descenso paulatino respecto a años anteriores. Esto nos obliga a redoblar esfuerzos para atraer a esa flota.
P.– ¿A qué atribuye esa caída?
R.– Hay varios factores, pero el principal es la presión normativa y fiscal que se ha ejercido sobre el sector durante muchos años. No olvidemos que los barcos son móviles y pueden elegir otros destinos que les ofrezcan menos trabas. Además, los nuevos concursos de concesiones portuarias han supuesto un aumento de los cánones y, en consecuencia, de las tarifas que se repercuten al cliente. Eso también influye en la competitividad de Baleares.
P.– Ha mencionado un cambio en los patrones de llegada de las grandes esloras. ¿Qué ha sucedido exactamente?
R.– Tradicionalmente, la temporada en Baleares iba de mayo a octubre. Sin embargo, el año pasado ya vimos que la llegada de la flota se retrasaba hasta finales de junio o principios de julio. Pensamos que podía ser algo coyuntural, debido a los temporales de primavera. Pero este verano, sin esos temporales, el retraso se ha repetido e incluso acentuado. Mi impresión es que muchos armadores prefieren alargar su estancia invernal en destinos como Croacia, Montenegro, Grecia o Turquía, donde encuentran costes más bajos y un entorno igualmente atractivo. Si no hacemos nada, corremos el riesgo de que este retraso se convierta en una tendencia estructural.
P.– Más allá de su faceta como gestor de marinas, en su papel de vicepresidente de ANADE me gustaría preguntarle por el debate que han marcado el verano. ¿A favor o en contra del alquiler de barcos de Lista 7ª?
R.– En este tema nos hemos alineado con el Govern balear en su decisión de paralizar la aplicación de esta norma estatal. Consideramos que no responde a una necesidad real. Hasta donde sabemos, la flota de chárter existente no se alquila al 100% en temporada alta, lo que indica que no hay escasez de oferta. Si se liberalizara aún más el mercado, se pondría en riesgo a los empresarios que ya tienen su flota legalizada, que pagan impuestos y que a veces ven sus barcos parados.
P.– Un asunto que ha generado consenso entre marinas y clubes náuticos ha sido el rechazo al plan de incendios de la Autoridad Portuaria. ¿Por qué?
R.– Lo primero que queremos subrayar es que marinas y clubes coincidimos en la mayoría de cuestiones, y en esta especialmente. Nos oponemos al plan porque no ha sido consensuado con el sector, pese a que se dijo lo contrario. Además, introduce exigencias de inversión muy altas para las instalaciones de gestión indirecta, mientras que la gestión directa apenas queda afectada. Tampoco se basa en datos reales: cuando pedimos estadísticas sobre incendios, la Autoridad Portuaria no pudo aportarlas, mientras que los concesionarios sí disponíamos de ellas.
P.– ¿Entienden entonces que no hay un problema real de seguridad que justifique la medida?
R.– Todos estamos a favor de reforzar la seguridad, pero tanto clubes como marinas estamos de acuerdo en que este plan no aporta mejoras significativas. Se nos exige, por ejemplo, instalar armarios con material contra incendios cada ciertos metros de pantalán, cuando en realidad la intervención del personal de marina es la última de cinco fases de actuación en caso de incendio.
P.– ¿Hay margen para llegar a un acuerdo?
R.– La Autoridad Portuaria de Baleares ha manifestado voluntad de diálogo, pero la realidad es que la normativa ya está publicada y en vigor, lo que supone tener que negociar con la presión encima.


