Nuevas técnicas más sostenibles impulsan la restauración de praderas de Posidonia
Un equipo de investigadoras del IMEDEA y de la Fundación Cleanwave han identificado técnicas de plantado más eficaces, rentables y respetuosas con el medio ambiente

Un equipo de investigadoras del IMEDEA y de la Fundación Cleanwave han identificado técnicas de plantado más eficaces, rentables y respetuosas con el medio ambiente

La replantación de fragmentos de Posidonia oceanica se plantea como una herramienta clave para promover la recuperación de praderas degradadas, aunque hasta ahora resultaba costosa y con un éxito limitado. Un estudio, realizado por las doctoras Gema Hernán y Fiona Tomas (IMEDEA, CSIC-UIB) y el equipo MedGardens (Fundación Cleanwave), analiza distintas técnicas de replantación para esta planta emblemática del Mediterráneo.

La investigación, realizada en las bahías de Formentor y Portocolom (Mallorca), no solo compara su éxito ecológico, sino también aspectos prácticos como el coste, la logística y el impacto ambiental, identificando las opciones más prometedoras para favorecer la recuperación natural de las praderas degradadas.

La Posidonia oceanica, protegida por la legislación europea, española y balear, constituye uno de los ecosistemas más valiosos del Mediterráneo. Estas praderas submarinas actúan como auténticos “pulmones azules”: producen oxígeno, protegen la costa frente a la erosión y almacenan grandes cantidades de carbono, ayudando así a mitigar el cambio climático. Sin embargo, la presión humana, el fondeo indiscriminado, la contaminación y el calentamiento del mar han provocado una alarmante regresión de estos hábitats.

La investigación compara por primera vez diferentes métodos de anclaje —grapas metálicas de jardinería, varillas de bambú, grapas de mayor tamaño y estacas de marés artesanales—, evaluando tanto su eficacia ecológica como factores prácticos de coste, suministro, huella de carbono y logística.

Tras dos años de seguimiento, los resultados muestran que las grapas de jardinería y las varillas de bambú son las opciones más eficientes y sostenibles, con tasas de supervivencia de hasta un 94%, bajo coste y menor impacto ambiental. Las grapas grandes, aunque favorecen el crecimiento de los fragmentos más desarrollados, presentan mayores limitaciones logísticas, ya que requieren ejemplares más voluminosos, difíciles de encontrar y menos rentables.

En conjunto, los métodos más simples y ligeros ofrecen una vía prometedora para ampliar la restauración a mayor escala sin comprometer los resultados ecológicos. “Nuestra investigación demuestra que restaurar las praderas de Posidonia oceanica puede hacerse de manera más asequible y respetuosa con el medio ambiente, integrando criterios ecológicos, económicos y logísticos. Esto es clave para diseñar proyectos de restauración viables y sostenibles a largo plazo”, destacan las autoras del estudio.

El trabajo subraya la importancia de realizar seguimientos prolongados tras la plantación, ya que en los primeros años se observan dinámicas
lentas de crecimiento y cierta pérdida de material. Aun así, la supervivencia media tras dos años supera el 80%, lo que confirma el potencial de estas técnicas en zonas someras y protegidas donde la Posidonia existía previamente.

La investigación marca un paso adelante hacia una restauración marina más integral, que no solo busca recuperar la vegetación perdida, sino hacerlo de forma eficiente, sostenible y adaptable a las condiciones reales de trabajo en el mar. Esta aproximación equilibrada entre éxito ecológico y viabilidad práctica sienta las bases para futuras acciones de recuperación a gran escala en el Mediterráneo y otras regiones costeras. No obstante, los investigadores recuerdan que la mejor estrategia siempre es conservar las praderas existentes antes que replantarlas.

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