Si en estas fechas quieren leer o regalar un libro, no lo duden, cualquier libro de la editorial Almayer es un acierto. Y en esta columna les voy a explicar por qué.

Si en estas fechas quieren leer o regalar un libro, no lo duden, cualquier libro de la editorial Almayer es un acierto. Y en esta columna les voy a explicar por qué.

Leí Tara Tari, de C. Trochet (trad. C. Morales); lo comentamos aquí. Hippies en barcos pequeños cruzando un océano y una sensibilidad espectacular. A la altura de Moitessier o de Julio Villar. Espectacular, no me extiendo más, visiten el podcast de GN para más información.

He leído Long John Silver, de B. Larsson (trad. M. Giménez). John Silver el Largo es la imagen del pirata. R. L. Stevenson en La Isla del tesoro creó un personaje perfecto. Larsson consigue ampliar al personaje mediante sus memorias. Estas nos explican sus orígenes como contrabandista en Bristol (como en el Diamante de Moonfleet), lo sientan a la mesa con D. Defoe -al que le cuenta cuatro cosas- y su retiro en Madagar.

Estoy leyendo Moverse con el agua, de H. Stowe (trad. R. Martí). Un tipo de literatura que me gusta mucho, biografía, datos científicos y reflexiones, muy en la línea de los libros de Philip Hoare, uniendo el ciclo vital del albatros con la compra de su primer velero. Hace algunas trampas, no creo que uno se acuerde de la primera vez que vio un delfín o el día que tu madre te señaló Orión y el cielo dejó de ser un caos para ser un mapa y una mitología. Aun así, las imágenes son súper evocadoras y nos hacen pensar en el aquel lugar en el que veraneábamos y nuestra relación con el mar. Un libro estupendo para llevar a bordo.

Releeré El Cazador de barcos de J. Scott (trad. M. Bofill). Este es el primer libro de temática náutica que recuerdo haber leído, una recomendación que me hizo mi madre un día de verano (¿quién sabe? A lo mejor Hannah Stowe tiene razón con los recuerdos). Fue un superventas, la persecución de un superpetrolero por todos los mares para vengar la muerte su mujer tras un abordaje perfectamente narrado. Por si esto fuera poco, el velero es un Swan 38, no sé qué más pedir a una historia.

Sin duda, lo mejor de un libro es que te transporte a otro lugar, real, imaginario o de razonamiento abstracto, pero lo segundo mejor es que te empuje a leer más libros. Los de la editorial Almayer quieren que vuelva a leer El largo viaje, buscar La historia general de los robos y asesinatos de los más famosos piratas y consultar la bibliografía que acompaña a Moverse con el agua. Ya lo comenté con Tara Tari y lo he confirmado ahora, los lomos de sus publicaciones son amarillos, como los de la editorial Juventud. Si un día hablo con esta gente les tengo que preguntar si es coincidencia o un tributo a las maravillosas aventuras a bordo de los veleros de Chichester, Slocum y tantos otros.

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