Por qué este diseñador noruego merece estar en el Olimpo de la arquitectura naval

Por qué este diseñador noruego merece estar en el Olimpo de la arquitectura naval

A veces, pocas, miro webs de compraventa de embarcaciones. Soy muy concienzudo, no quiero ponerme los dientes largos, sólo hasta una determinada eslora, anterior al dos mil y pico. Todo esto y también Swan 65 ketch. Pero el otro día pequé y miré otras esloras, encontré un Colin Archer del 2001 de fibra. ¡Vaya maravilla!

¿Quién es Colin Archer y por qué merece estar en el Olimpo de los arquitectos navales? Fue un diseñador noruego (1832-1921), de ascendencia escocesa, que de joven estuvo en Australia gestionando una granja para volver y meterse en el estudio del diseño naval. Se fijó en Henrik af Chapman y en John Scott Russell. Hizo los planes y construyó una serie de goletas y bergantines como el Leon que tan sólo ver la maqueta me entran ganas de enrolarme como gaviero. Se coronó con el Fram, el barco con el que Nansen y Amudesn hicieron expediciones polares tanto en el Ártico como en el Antártico, actualmente visitable en el Frammuseet, en Oslo. Dibujó y construyó una serie de pilots boats (ya saben, veleros muy maniobrables y que podían navegar con cualquier tiempo para el practicaje de veleros mayores en los puertos) que demostraron su valía rescatando a los pescadores. Recuerden que estamos en Noruega en la década de 1870 y no había previsiones méteo más allá de dichos populares: cel rogent o pluja o vent.

La Sociedad Noruega para el Rescate en el Mar hizo un concurso en 1893 para un barco de salvamento. El señor Archer presentó una evolución de los pilot boat y se llevó el encargo. Estos barcos tenían unas características sobresalientes, el punto más destacable es que la cuaderna maestra, donde estaba la mayor manga del barco, se retrasó abandonando la forma de “cabeza de bacalao y cola de caballa” –la manga era pronunciada cerca de las amuras y el casco se iba estilizando hacia la popa, justo lo contrario de lo que dicta la actual hidrodinámica-, se les dotó de más calado y lastre. En una siguiente versión el forro del casco se hizo a tope abandonado la construcción en tingladillo típico de Escandinavia -¿les he hablado alguna vez los Folkboats?-, lastre de hierro y menos mangudos. Con mayor cangreja, escandalosa, mesana, trinquetilla y foque eran unos barcos rápidos y ceñidores. La primera unidad se bautizó como RS1 Colin Archer y se botó en 1893, le siguieron una treintena de veleros. Una docena de ellos trabajaron hasta 1940, motorizados llegaron a 1960. Los RS1, RS10, RS14 y RS40 siguen navegando y ganando regatas de clásicos. El RS1 Colin Archer formó parte de la Sociedad Noruega para el rescate hasta 1933, se vendió y pasó de mano en mano, fue descubierto en 1961 en USA, volvió a casa, en el ’72 lo compró el Mueso marítimo de Noruega, se restauró y sigue navegando 131 años después. Se puede visitar, otro motivo para ir a Oslo. Y el museo de los barcos vikingos y el del Kon-Tiki….

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