La Fundación Marilles ha presentado sus alegaciones al nuevo Plan Rector de Uso y Gestión (PRUG) del Parque Nacional Marítimo-Terrestre del Archipiélago de Cabrera con el objetivo de reforzar la protección efectiva del medio marino y garantizar la conservación de sus hábitats más valiosos.
Entre las principales propuestas destaca la ampliación de las zonas de protección estricta para incluir el Fort d’en Moreu, un enclave de gran valor ecológico que alberga hábitats vulnerables como corales, gorgonias, fondos de maërl y especies de profundidad con una capacidad de recuperación muy limitada.
La organización propone que este espacio sea declarado zona “no-take” (NTZ), es decir, libre de cualquier actividad extractiva. Marilles valora positivamente la propuesta del nuevo PRUG de multiplicar entre diez y doce las zonas de reserva integral del parque. No obstante, advierte de que esta ampliación debe basarse en criterios científicos sólidos.
Según la fundación, no se trata únicamente de aumentar la superficie protegida, sino de asegurar que la protección se aplique en las áreas con mayor valor ecológico. Para ello considera necesario reforzar los estudios científicos que permitan identificar los hábitats prioritarios y diseñar una zonificación que tenga en cuenta las funciones ecológicas del ecosistema marino.
En este sentido, también subraya la importancia de mantener la coherencia con otros espacios protegidos del canal de Mallorca para garantizar la conectividad ecológica entre áreas marinas protegidas.
Más vigilancia contra el furtivismo
La fundación alerta además de que el aumento de la protección normativa solo será efectivo si va acompañado de un refuerzo real de la vigilancia. El furtivismo continúa siendo un problema en el parque y, sin un control efectivo, advierten, las medidas de protección podrían quedar en papel mojado.
Marilles también reclama mejorar los programas de seguimiento científico de la biodiversidad marina mediante indicadores claros que permitan evaluar el estado de los hábitats y la eficacia de las medidas de gestión. Este sistema permitiría avanzar hacia una gestión adaptativa del parque, especialmente necesaria en un contexto de cambio climático.
Núria Salmerón, técnica de espacios marinos protegidos de la Fundación Marilles, señala que Cabrera “es uno de los espacios marinos más valiosos del Mediterráneo, pero hasta ahora el nivel de protección aplicado ha sido insuficiente y no ha permitido alcanzar los resultados esperados en la conservación de la biodiversidad”.
Salmerón considera que el proceso de aprobación del PRUG representa una oportunidad para convertir el archipiélago “en un referente internacional de protección marina efectiva”, en línea con los objetivos europeos y globales de conservación.


