Todos sabemos que se produce una contradicción cuando afirmamos algo totalmente opuesto a lo que hemos afirmado con anterioridad sobre una cuestión, y también que, generalmente, las personas que no sostienen lo mismo en idéntico contexto suelen evidenciar una alta tendencia a mentirnos.

Todos sabemos que se produce una contradicción cuando afirmamos algo totalmente opuesto a lo que hemos afirmado con anterioridad sobre una cuestión, y también que, generalmente, las personas que no sostienen lo mismo en idéntico contexto suelen evidenciar una alta tendencia a mentirnos.

Este es el consuetudinario caso de los políticos que de forma habitual se contradicen a sí mismos, inclusive de un día para otro, y que de inmediato nos hacen pensar que descaradamente nos toman por idiotas. Así que les voy a contar las recientes contradicciones de nuestro conseller de Medio Ambiente, Vicenç Vidal, ya saben el fundamentalista ecologista que nos acusó a los navegantes de destruir la posidonia y para castigarnos nos anunció su deseo de restringir el fondeo libre en todo el litoral balear.

Pues bien, al tanto. Resulta que tras haber tomado posesión de su cargo y haber hecho público su solemne compromiso de proteger la posidonia, ahora, apenas unos meses después, tras la fractura por un temporal del emisario de vertidos fecales ubicado en la ensenada de Talamanca en Ibiza, ha quedado demostrado que su formal comprometimiento ha quedado en evidencia ante su manifiesta incapacidad de hacer frente al problema surgido.

Una simple pero urgente actuación ambiental, consistente en volver a aferrar los anclajes que se soltaron debido a la fuerza de la corriente y a causa de la rigidez del propio emisario, una larga tubería telescópica de más de un kilómetro de longitud, que descansa directa y sorprendentemente sobre la pradera de posidonia y que vierte sobre ésta – contaminándola – los residuos excrementicios de la depuradora.

Un sencillo trabajo de fontanería subacuática que se lleva a cabo habitualmente en todo el mundo y que se tarda en arreglar tan solo tres o pocos días más. Repito, en todo el mundo mundial, menos, según parece, aquí en las Islas Baleares. Así que queridos lectores atentos a las declaraciones – casi cómicas – del responsable del departamento de Medio Ambiente realizadas tras enterarse de la emergencia y publicadas en la prensa.

Primero, que «antes de actuar debe hacerse un proyecto». Segundo, que «este proyecto se demorará en hacer unos seis meses». Tercero, que «una vez realizado se ha de buscar de donde saldrá el dinero porque la conselleria no lo tiene». Y cuarto, que, «conseguidos los fondos las obras de reparación podrán comenzar como muy pronto a mediados de 2016 y durar más de un año». Tal cual.

Estas son, como ven, la presteza y la sapiencia mostradas por nuestro conseller para evitar la catástrofe.

Sin que importe nada mientras tanto y hasta entonces que semana tras semana y con su proteccionista consentimiento el descuajeringado emisario de Talamanca pueda llegar a verter hasta 20.000 metros cúbicos diarios de heces en la ensenada, ensuciando sus aguas y matando su pradera de posidonia. Y esto sin tener en cuenta que la misma ensenada también acoge otro emisario que a la par tiene un impacto destructor sobre la posidonia y del que nuestro posidonio conseller no quiere hablar, el de la desaladora de Ibiza, que vierte un caudal de unos 13.000 metros cúbicos al día de residuos de salmuera con una devastadora salinidad de 50 a 70 gramos por litro, que, como pueden suponer, no garantiza en absoluto la supervivencia de ninguna pradera de posidonia ni de ningún otro tipo de flora marina.

Por ello, me cabe el decoro de escribir estas líneas para pedirle al señor Vidal que no vuelva a tener la ocurrencia de culpar del desastre de la posidonia balear a los navegantes ni al fondeo, porque visto lo visto y demostrada su incompetencia política, sería de clara justicia, que comenzara a asumir, desde ya, su propia ineptitud y sus propias contradicciones. Tampoco estaría mal que como experto en medio ambiente y para mantener el equilibrio del entorno social nos pidiera disculpas. Las esperamos.

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