Foto: Real Federación Española de Piragüismo
Sete Benavides es ya historia del piragüismo español y balear, y todavía le queda sedal para dar mucho más carrete. Confirmada definitivamente su medalla de bronce en Londres’12 por el positivo en doping de uno de sus rivales, el palista del Real Club Nàutic Port de Pollença, Premio Timón de Gaceta Náutica en 2019 junto a Toni Segura, ya piensa en el futuro y se prepara para los JJOO de París’24. Tantos años en el deporte de alto nivel le han enseñado a ver las cosas con perspectiva y ha aprendido a administrar igual de bien los triunfos y las decepciones.
¿Cómo te encontraste con la piragua?
Pues empecé en 2004 en las escuelas de verano del Real Club Náutico del Port de Pollença. Debía tener 13 años y probé tanto con vela como con piragüismo. Al final me quedé con la piragua, porque hice más amigos. Al principio, cuando empiezas a hacer deporte, lo único que buscas es pasar un buen rato y probablemente eso fue lo que me metió al final en este mundo. Y cogí la canoa desde el principio.
El entrenador Kiko Martín ha sido una figura clave en toda su relación con este deporte
Cuando yo comencé, Kiko era todavía palista, aunque enseguida empezó a entrenar. No tardé en ingresar en el Centre de Tecnificació Esportiva de Calanova y allí entrenaba toda la semana. Luego también entrené con el equipo nacional junior en Asturias en la temporada 2008-2009 y la temporada siguiente con los senior en Galicia. Pero en todo este recorrido la figura de Kiko Martín ha sido muy importante. Gracias a él he llegado donde estoy. Hemos crecido juntos, él como entrenador y yo como deportista. Yo he aprendido con él y él ha aprendido conmigo, tanto en los fallos como en los aciertos. No era fácil imaginar hasta dónde íbamos a llegar cuando empezamos.
¿Ha evolucionado el piragüismo desde aquellos años en Baleares?
Ha cambiado muchísimo. Después de los juegos de Londres, podría incluso atreverme a hablar de un efecto Sete, por lo menos en Pollença, porque hubo una auténtica explosión de niños que querían empezar a practicar este deporte y casi todos, con muy pocas excepciones, hacen canoa en Pollença. Ha cambiado incluso los objetivos de los chicos. Antes con 16 años considerábamos un logro espectacular ir al CTE de Palma, ahora sueñan con ser campeones del mundo.
Por fin ha llegado lamedalla olímpica, pero ¿decepcionaron los dos cuartos puestos en Londres y Rio?
En su momento sí que pudieron suponer una decepción pero con el tiempo lo ves de otra manera. Todos en general y yo en particular pensamos entonces que podíamos optar a medalla, aunque en Rio el nivel era muchísimo más alto que en Londres. Repetí muchas veces en mi cabeza la regata, pero no puedes cambiar lo sucedido. No hay que buscar fallos en ti, sino asumir que simplemente los demás fueron mejores. Hice la regata perfecta, la mejor estrategia, el mejor entrenamiento, pero los que quedaron por delante de mí fueron mejores que yo. Si lo peor que te ha pasado en la vida es perder en un campeonato importante, es que algo no va bien en tu cabeza.
Y después de tantos años, ¿qué se te pasó por la cabeza cuando te dijeron que te darían la medalla de bronce de Londres por el dopaje del lituano Shuklin, que llegó segundo aquel día?
Al principio no te lo crees mucho, pero después es una alegría, claro…
Dejemos el pasado y hablemos del futuro. ¿Participarás en los juegos de París?
Estoy preparando el C2 500 con Toni Segura, también de Pollença. Llevo con él ya seis años remando. Fuimos campeones en la Copa del Mundo en C2 200 y conseguimos el bronce en el mundial ya en la distancia de 500. Empezamos a prepararnos para París el año pasado.
¿Fue una decepción perderse los Juegos de Tokyo?
Cambiaron las distancias. Yo era especialista en el 200, pero solo dejaron los 1.000 metros. Lo intenté pero no llegué.

¿Por qué surgió ese cambio en las distancias?
Pues en mi opinión es un tema político. La federación internacional propone unas distancias y el Comité Olímpico Internacional las aprueba o las rechaza. No hay un argumento objetivo que me haya convencido sobre por qué quitaron las pruebas de 200 metros. Ahora conviene una cosa, después convendrá otra y en unos años probablemente introducirán nuevas pruebas.
¿Qué aportan tantas horas de sacrificio en los entrenamientos?
Aportan el afán de superación, de ser un poco mejor cada día, de llevarlo todo a otro punto. Te enseña lo que es el compañerismo, la convivencia. Aprendes a levantarte cuando las cosas no salen como quieres. El deporte, al fin y al cabo, es como la vida.

