Nos ha dejado Javi González a los 53 años, demasiado pronto, demasiado injusto.
Javi formó equipo en clase Cadete con su hermano durante los años 80 y 90, consiguiendo destacados resultados. Inmediatamente después empezó a trabajar en Calanova como instructor de vela y más tarde como responsable del equipo de regatas de Cadete, con el que logró excelentes resultados, llegando a ser entrenador nacional.
Siguió ligado a la Escuela Nacional de Vela de Calanova hasta su privatización, mientras se enroló en el circuito de barcos clásicos a la caña del Mercury y el Sonata, los dos veleros de Jordi Cabau restaurados por el mestre d'aixa Mateu Grimalt en Mallorca. Recientemente siguió ligado a su amado deporte como balizador de las mejores regatas de la bahía.
Los que tuvimos la suerte de que Javi nos entrenara sabemos que tenía una mirada especial hacia la vela. Él te enseñaba que el amor por lo que haces y el respeto por el deporte y la gente son el camino más seguro para llegar a la excelencia.
Javi tenía esa mirada romántica y analítica a la vez que lo hacía disfrutar de forma sosegada y profunda de la vela. Todo el que se cruzó con él en una explanada se dio cuenta de que esa mirada sosegada y respetuosa no era solo una forma de entender el deporte, sino que era su forma de vivir. Por todo eso, Javi era una persona excepcional y un deportista muy especial de los que no abundan.
Buenos vientos, Javi
Tu flota de Cadete no te olvidará nunca.


