El viernes, los clubes de Ciutadella y de la Colònia de Sant Pere organizaron unas regatas de ida hasta Pollença. Los que partieron de la Colönia tuvieron mejor travesía, mientras que los veleros que zarparon de Ciutadella se vieron obligados que ceñir a rabiar para llegar hasta Mallorca, haciéndolo bien entrada la noche.
El sábado, el Comité de Regatas planteó dos pruebas del tipo barlovento sotavento en la parte interior de la bahía de Pollença. Un total de 21 veleros en la línea de salida hacía prever que las regatas serían reñidas y así fue, con una llegada ajustada tras dos vueltas a un circuito de 1,30 millas. El viento cayó y sopló más de Poniente por lo que para la segunda prueba se tuvo que mover el campo de regatas. El viento fue descendiendo y la segunda prueba sólo dio para disputar una sola vuelta al recorrido.
Un error único (e irrepetible) del comité de regatas impidió hacer las clasificaciones al no tomarse los tiempos y se tuvo que elaborar un ranking según el orden de entrada dividido por las clases participantes.
La entrega de trofeos, la cena y la animada velada –los menorquines guitarra en mano fueron imbatibles- cerraron un gran día de vela.
La jornada del domingo se inició sin viento, lo que impidió realizar una salida a los veleros que volvieron a motor a sus puertos de origen.


