Un total de 21 embarcaciones de crucero han participado este domingo en la II Trobada Sabatinera, organizada por el Club Nàutic Sa Ràpita (CNR) tras el éxito de la primera edición, celebrada el año pasado para rendir homenaje en el club que las vio nacer, a estas regatas sociales de crucero.
El sol acompañó a los navegantes, procedentes de los clubes de S’Estanyol, S’Arenal, Palma, Can Pastilla, Portocolom y Puerto Portals. Todos los barcos tomaron la salida pasadas las once en dirección a S’Estalella e isla de Corberana, en un recorrido de un total de 9 millas. El viento facilitó un buen desarrollo de la regata, arrancando con 17 nudos de intensidad y una dirección del 300º (mestral) y rolando hacia el 260º (poniente). A partir de ahí casi sin roles, pero con rachas de 22 nudos, la meteorología ha permitido a la flota plantear un tramo de ceñida y otro de rumbos portantes, regresando de ceñida a meta en un rumbo directo.
El Abracadabra de Mark Sandler (CNA) tomó la delantera desde el principio, pero cometió un error de recorrido al llegar a la isla de Corberana, lo que ha sido aprovechado por otras embarcaciones para adelantarle, resultando finalmente ganador en clase ORC el local, S’Indio III de Juan Lladó, seguido del Huayra (CR Puerto Portals) y el Malvado de Enric Oro (RCNP). En la clasificación del grupo RI, el podio lo ha liderado el Cartujano de Joan Salva (CN S’Estanyol), seguido de Batzac, de Bartolomé Ginard (CN Portocolom) y Nidea 2 de Aleix Truyols (CNR). Solo ha habido que lamentar la retirada una embarcación por rotura de driza, en concreto el Isis de Tomeu Mas (CN Porto Colom).
Al finalizar la regata, la jornada ha concluido con una torrada de hermandad entre el más de medio centenar de participantes que se han dado cita en esta prueba de carácter social, entre navegantes de Sa Ràpita y de otros clubes náuticos, que se han desplazado hasta el club para para participar en este evento, conjugando la actividad deportiva con la social, de acuerdo con la filosofía que han mantenido las sabatinas desde sus inicios.
El origen de las sabatinas se remonta a principios de los años 80, cuando varios socios del Club Nàutic Sa Ràpita (CNR) decidieron empezar a reunirse los fines de semana para disfrutar de navegar en sus cruceros y, a continuación, celebrar una comida de hermandad en la que comentar la jornada, charlar sobre la regata y estrechar lazos. Así nacieron las sabatinas, llamadas así por ser el sábado el día escogido para celebrar estos encuentros, con tal éxito que, muy pronto, otros clubes se sumaron y empezaron a organizar sus propias sabatinas.


