Un ejemplo de movilidad responsable que usa energías limpias
La empresa mallorquina Nauta Morgau fabrica barcos eléctricos y ecológicos con materiales naturales y reciclables

La empresa mallorquina Nauta Morgau fabrica barcos eléctricos y ecológicos con materiales naturales y reciclables

La electrificación de la náutica recreativa avanza rápidamente y cada vez más embarcaciones y motos de agua, así como otros «juguetes» náuticos, usan la propulsión eléctrica en vez de los tradicionales motores de combustión. No obstante, la mayoría de empresas usan fibra de vidrio y plásticos para fabricar sus productos. No es el caso de la firma mallorquina Nauta Morgau, cuyas embarcaciones eléctricas y ecológicas están elaboradas de forma artesanal, con entre un 60 y 75 % de materiales biodegradables, reciclados y reciclables, como la madera, las fibras vegetales y otros materiales sostenibles.

Solo dos años después de su irrupción en el mercado, la start-up mallorquina ha logrado iniciar la producción artesanal de sus embarcaciones en series limitadas, y lanzar un modelo más grande. En el pasado Palma International Boat Show, presentó dos nuevos modelos fabricados en su astillero de Felanitx.

Se trata de la EOS 700, una embarcación de proa abierta con una eslora de 7,09 metros y con capacidad para 7 personas. El barco se produce en dos versiones, en función del material del casco: Fibras naturales o madera.  El segundo modelo que Marc Balaguer, el fundador y CEO de Nauta Morgau, y su equipo han desarrollado a lo largo del último año es el llaüt Tanit, que nace de la unión entre tradición y futuro. Mantiene la esencia de las embarcaciones tradicionales mallorquinas con un diseño propio de líneas suaves, combinado con un innovador sistema de propulsión eléctrica y dirección. Todas las embarcaciones de Nauta Morgau usan la propulsión eléctrica y se pueden cargar en puerto. Las autonomías de las embarcaciones permiten una navegación costera con seguridad.

«La náutica recreativa es una fuente considerable de contaminación del mar. La gente no dejará de salir al mar con embarcaciones a motor para disfrutar del Mediterráneo, por lo que nosotros queremos ofrecer otra forma de hacerlo. Ofrecemos una solución de movilidad responsable que usa energías limpias, sin emisiones contaminantes y usando materiales sostenibles», comenta Marc Balaguer. «Creemos que la navegación del presente y del futuro tiene que hacerse en armonía y respeto absoluto con el entorno, otra cosa no tendría sentido».

Marc Balaguer es un carpintero con experiencia en proyectos de construcción sostenible, como la embarcación Stenella, utilizada como barco de investigación científica en el Mediterráneo. Artesano autodidacta, Balaguer dio los primeros pasos con Nauta Morgau en 2020 con una visión: Llevar el oficio del tradicional mestre d’aixa a un modelo de construcción artesanal, proyecto empresarial transformador del sector náutico, conjugando tradición e innovación.

«Construir un barco de madera de forma artesanal supone varios meses de trabajo con unos costes de producción muy altos. Son unidades limitadas, personalizables y por tanto únicas. El que quiera invertir en un barco así, tiene un producto exclusivo que combina arte, artesanía e innovación», explica Marc Balaguer. A parte de esta línea personalizada, la próxima temporada se implantará un nuevo sistema de producción en serie mediante un proceso de moldeado utilizando materiales sostenibles, creando una nueva línea para un público más amplio.

Gracias a la producción en series limitadas -siempre con un componente artesanal, ya que todos los trabajos se llevan a cabo en el astillero de Felanitx y bajo la supervisión de Marc Balaguer- se conseguirá un mejor aprovechamiento de los recursos. Sin embargo, Nauta Morgau sigue fiel a sus principios: construir barcos silenciosos con propulsión eléctrica y cero emisiones, fabricados con materias primas renovables como la madera laminada, encolada con resinas con más de un 50% de su composición de productos vegetales o con fibra de lino, desechando la fibra de vidrio y el plástico. «A pesar de ello, aún hay una parte de materiales no ecológicos y no reciclables, de los que no podemos prescindir de momento. Pero estamos continuamente buscando alternativas. Hemos empezado por ejemplo a usar una pintura de poliéster que se fabrica con botellas PET recicladas», señala el fundador del proyecto.

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