Impresionante encuentro con un tiburón cañabota
El barco Estopeig enganchó cerca de Formentor un ejemplar de más de tres metros mientras participaba en una jornada de captura y suelta de atunes

El barco Estopeig enganchó cerca de Formentor un ejemplar de más de tres metros mientras participaba en una jornada de captura y suelta de atunes

Impresionante encuentro el que tuvieron el sábado pasado los tripulantes de la embarcación Estopeig en la zona de sa Fonera, a unas cinco millas mar adentro de Formentor. El barco participaba en una jornada de captura y suelta de atunes cuando a primera hora de la mañana vieron que una inesperada sorpresa les esperaba al final del sedal.

Un espectacular tiburón cañabota, también conocido como tiburón durmiente, de más de tres metros de longitud se había enganchado al anzuelo. El patrón y armador del Estopeig, Sebastián Gamundí, cuenta cómo vivieron el momento: “Estuvimos una hora esperando sin saber qué traíamos. Vimos que se había enganchado algo, pero no tiraba ni apenas se movía. Llegamos a pensar que habíamos enrocado, hasta que apareció”.

No es la primera vez que el Estopeig, con base en Can Picafort, se encuentra con una sorpresa así: “El año pasado también sacamos una manta diablo enorme. Ahora este año un tiburón…”. Gamundí es miembro de la asociación APERS de pesca recreativa sostenible y es habitual de este tipo de encuentros de pesca responsable.

Finalmente, tras una hora y tres cuartos de combate con la cañabota, después de haber apagado los motores del barco para no dañar al animal, el impresionante tiburón se tranquilizó lo suficiente para que uno de los integrantes de la tripulación cortara el sedal casi metiendo la mano en la boca del escualo para que pudiera seguir adelante con su vida en el fondo del mar.

“No era ni nuestra intención ni nuestro objetivo capturar un animal así. Ni se nos ocurriría acabar con la vida de un ejemplar de estas características”, explica Gamundí, destacando la concienciación de los pescadores con la conservación de las especies amenazadas.

Algunos ejemplares de cañabota (Hexanchus griseus) pueden llegar a medir más de seis metros y son los “reyes de los grandes fondos”. Tiene un cuerpo robusto y la cabeza ancha. El mayor capturado pesó más de una tonelada y fue pescado accidentalmente en las costas de Alicante. Se trata de una especie de hábitos solitarios, aunque se han visto en pequeños grupos cuando hay una gran presa que devorar. Habita los grandes fondos de todo el mundo. En el Mediterráneo hace migraciones verticales en determinadas épocas,  fundamentalmente durante la noche, para llegar incluso a la superficie. Se alimenta de otros tiburones más pequeños, calamares, gambas y todo tipo de carroña.

El periodista Juan Poyatos nos contó en 2021 las características y costumbres de estos grandes escualos que pueblan el mar balear cuando comenzaron a aparecer enormes mordiscos en los cadáveres de los atunes desechados por los pescadores de cerco que quedaban depositados a grandes profundidades.

En Mallorca se le conoce como “durmiente” por sus movimientos lentos y su actitud “soñolienta”. Eso se debe a que en las grandes profundidades la forma de localizar a las presas, o que las presas no te localicen, es el sigilo más absoluto. La vista no es importante cuando no hay luz natural. Lo que permite localizar otros seres en los fondos abisales es captar las vibraciones del movimiento del agua que hacen los peces al desplazarse, lo que los tiburones consiguen por medios de la llamada “línea lateral”.

Con este sentido, que los humanos obviamente no tenemos, pueden detectar el movimiento de otros peces al captar el desplazamiento de agua incluso mucha distancia. Seguramente también pueden “sentir” como grandes atunes gigantes descienden muertos en dirección al fondo oceánico. No sólo detectan el origen de la vibración del movimiento, sino la forma de nadar de la presa, velocidad, rumbo y “nerviosismo”. Por tanto, moverse con extraordinario sigilo en el fondo, como “soñoliento”, hace al cañabota gris “invisible” a  presas y posibles enemigos.

El cañabota es el amo de los fondos de nuestras aguas, un ser primitivo que lleva en estas aguas más tiempo de lo que llevan en superficie las propias islas Baleares.      

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