Las condiciones de la 41 edición de la Christmas Race fueron muy duras. No sólo para los regatistas, también para los profesionales que trabajaron en la organización o que cubrían la regata. La fotógrafa freelance Cristina Balcells recuerda que estaba siguiendo a los 470 masculinos en el último través a bordo de una pequeña neumática. La mayor parte de las fotos que hizo en ese tramo estaban a contraluz, pero en cuanto consiguió situarse en el lado bueno vio cómo el ESP-1, tripulado por David Charles y Joan Herp, despegaba literalmente de las olas y volcaba violentamente. Accionó el disparador casi por instinto y el resultado fue la que para muchos es la mejor fotografía náutica del año. Por su factura técnica y, sobre todo, porque había que estar ahí.


