La identificación de los dos cuerpos aparecidos en las últimas horas en la costa de levante de Mallorca deberá esperar al resultado de los análisis comparativos de restos genéticos. La descomposición de los cadáveres debida al contacto con el agua hace imposible confirmar, de momento, si pertenecen al hombre de 50 años y a su hijo de 19 que el pasado 27 de agosto zarparon de Cala Galdana (Menorca) con destino a Cala d’Or (Mallorca) y que, según todos los indicios, se vieron alcanzados por un temporal con rachas de 60 nudos y mar arbolada.
Ambos cuerpos han sido hallados (uno ayer en Cala Falcó y el otro esta mañana en Porto Cristo) por efectivos que participan en el operativo de búsqueda del velero Makan Angin, del que no ha aparecido ni el menor rastro. Las hipótesis más plausibles son que la nave volcó por el impacto de una ola y no logró adrizarse o que embarcó más agua de la que fue capaz de achicar. Las batidas aéreas y el rastro de las lanchas de Salvamento no han conseguido dar con ningún indicio, a excepción de los dos cuerpos pendientes de identificar.
El temporal desatado durante la mañana del 27 de agosto originó multitud de incidencias en el mar. En las Malgrats un grupo de piragüistas tuvo que ser rescatado por un catamarán tras verse en apuros.
El puerto de Ciutadella sufrió una rissaga de 1,09 metros como consecuencia de la inestabilidad meteorológica. También hubo numerosos problemas con las embarcaciones fondeadas en puerto, sometidas al embate del mar y el viento.
Los más graves fueron la colisión en el puerto de Palma entre el crucero Britannia (330 metros) y el petrolero Castillo de Arteaga, que afortunadamente se saldó sin consecuencias graves, y el choque contra el muelle en el puerto de Ibiza del barco de Trasmed Ciudad de Mahón. El buque portaba a bordo 700 pasajeros y el incidente ocurrió en la maniobra de atraque en puerto originando un boquete en la banda del barco.
El único incidente en el que se registraron heridos fue la rotura de cristales en la estación marítima número 1 del puerto de Palma. Seis turistas, precisamente pasajeros del Britannia, resultaron con heridas leves tras estallar los cristales del edificio por una racha de viento huracanado.


