Levanto la mano y pido permiso para hablar, así me lo enseñaron de pequeño, no solo para poder hablar sino también para llamar la atención y que se me escuche. Hay cosas en esta vida que son como el ardor de estómago, molesto y recurrente.
Veo con preocupación que, una vez más, el Club Náutico de Ibiza lucha por su renovación, sin que la tremenda labor social que durante decenios ha efectuado sirva para nada.
Nos hemos vuelto como Fausto y hemos vendido nuestra alma al demonio. ¿Es el Estado un monstruo insaciable que solo piensa en recaudar y recaudar para luego derrochar en fines muchas veces opacos?.
Los que desde pequeños hemos crecido a la sombra de este club que nos ha apoyado en nuestras carreras deportivas sin pedir nada a cambio, apoyado no solo deportivamente sino a la hora de formarnos en nuestros inicios, más allá de resultados, no merece un trato tan despectivo por parte de la Administración, que por caminos a veces muy, muy incompresibles, dilata y dilata una renovación que solamente perjudica al administrado con la degradación de unas instalaciones que, cuando finalmente se adjudiquen, estarán más que inservibles y que, mientras tanto, se han vuelto hasta inseguras.
¡No podemos esperar más!
Todo mi apoyo a mi Club #SALVEMESCLUB.


