¿Sería posible que la solución a la descarbonización del transporte marítimo no pasara por los nuevos combustibles limpios ni por reducir el consumo de carburantes o las emisiones? Podría parecer casi magia pero ha surgido una tercera vía que está obteniendo resultados prometedores en los primeros ensayos en barcos mercantes. La captura de carbono ofrece la posibilidad de seguir operando con los combustibles tradicionales con la diferencia de que se capturan en el mismo proceso las emisiones de dióxido de carbono y dióxido de azufre, que se almacenan e incluso se transforman en el mismo barco en, por ejemplo, material de construcción. De esta manera, además de suprimir contaminación se obtendría un rendimiento económico adicional con los gases tóxicos. Otra ventaja vital muy relevante es que los barcos podrían continuar utilizando los mismos motores y combustibles, pero con la instalación de captura de carbono dejarían de emitir los gases contaminantes que en la actualidad vierten al ecosistema.
La empresa británica Seabound, especializada en sistemas de captura de carbono, acaba de completar su viaje de prueba en el que ha podido capturar un 78% de las emisiones de carbono y más de un 90% de las de azufre producidas por un buque, según informa ANAVE, la Asociación de Navieros Españoles. El proyecto ha contado además con la colaboración de la empresa Lomar, que ofrece buques mercantes para proyectos de innovación tecnológica; la naviera alemana Hapag Lloyd y la sociedad de clasificación ABS.
El dispositivo de captura de carbono desarrollado por Seabound se instaló en el portacontenedores Sounion Trader, de 3.200 TEU, fletado por Hapag-Lloyd. El sistema hace circular los gases de exhaustación del buque por un filtro de cal viva que reacciona con el CO2 convirtiéndose en grava de caliza.
Este material se descarga posteriormente en puerto pudiéndose utilizar directamente como material de construcción o reutilizar como filtro tras separar el CO2 y almacenarlo de otra manera.
Las pruebas tuvieron lugar a lo largo de dos meses en aguas del mar Mediterráneo, el mar Arábigo y el golfo Pérsico, capturando aproximadamente una tonelada diaria de CO2 a través de un prototipo del sistema.
Para Alisha Fredriksson, consejera delegada y cofundadora de Seabound, estas pruebas sientan las bases para futuras instalaciones a mayor escala. “Nuestro proyecto piloto demuestra que podemos capturar las emisiones de carbono directamente a bordo de los buques de forma sencilla y rentable”, declaró Fredriksson, quien defendió que no sería necesario esperar al desarrollo de nuevos combustibles alternativos u otras tecnologías de propulsión para reducir las emisiones del transporte marítimo. “Podemos empezar a capturar el carbono de la flota existente hoy mismo”, aseguró la cofundadora de Seabound.
El proyecto de la empresa Seabound es uno de los participantes en el programa Clean Maritime Demonstration, financiado por el gobierno británico y desarrollado por UK Innovation, la agencia oficial británica de innovación, que busca alternativas para la descarbonización del transporte marítimo.
CONÉCTATE AL PODCAST DE GACETA NÁUTICA


