Uno de los proyectos medioambientales estrella del Govern en varias legislaturas, Life Posidonia, financiando con fondos europeos, ha acabado convertido en una simple explotación comercial de boyas, como si de amarres se tratara. Se pueden reservar fondeos en Formentera, Menorca y Mallorca para todo el verano.
Gaceta Náutica ha hecho reiteradamente la comprobación en el portal «oficial» y ha podido realizar prereservas de hasta 77 días consecutivos en diversas boyas Life Posidonia, lo que contraviene el espíritu del proyecto y el pliego técnico original de la concesión, que especificaba textualmente: «Se autoriza la estancia de dos noches correlativas por cada seis días (…) Y se prohíbe el uso de las boyas como amarre fijo».
Dicho pliego fue modificado en 2013 por el gobierno del Partido Popular (PP), cuando Gabriel Company, aspirante a liderar la formación conservadora en Baleares, era conseller de Medi Ambient. La actual directora general d’Espais Naturals i Biodibersitat, Caterina Amengual, ha asegurado que en el texto de 2013 se suprimió la mención expresa a los límites de las estancias en las boyas, lo que convierte los fondeaderos ecológicos en un negocio portuario.
La operativa para acceder a estas boyas fijas es muy sencilla. Si cualquier navegante busca a través de Google «boyas en Mallorca», encontrará en las dos primeras posiciones los sitios de Internet oficiales de la Conselleria de Medi Ambient. En esta página, creada por la empresa Hook Nautic, hay una pestaña con la indicación «reservar ahora», que conduce a un portal de la firma Centro Balear de Biología Aplicada (CBBAsea). Aquí el usuario elige entre los campos de boyas administrados: Cala Blava o San Telmo, en Mallorca; Illa des Coloms o Cala Fornells, en Menorca; Calo de S‘Oli, Es palmador o Ses Salines, en Formentera. Introduce la eslora, manga y calado de la embarcación y a continuación escoge las fechas de la reserva.
La sorpresa se produce en ese momento, cuando se pueden reservar boyas por semanas e incluso meses.
.s1Gaceta Náutica llamó al teléfono que aparece en la página, un 902 de pago, para dudas sobre las reservas. El telefonista aseguró que «existe un acuerdo desde hace dos años para poder alquilar las boyas por tiempo indefinido». En realidad no son dos, sino tres los años que han pasado desde que fueron modificadas las condiciones del pliego.
Existe constancia escrita, vía correo electrónico, de que Gaceta Náutica se dirigió a los responsables de CBBAsea solicitando el «nuevo pliego» –pues el que se puede encontrar en Internet es el original–, sin que nunca haya obtenido respuesta. Incluso se llegó a acordar una reunión con el concesionario y éste faltó a la cita.
Caterina Amengual afirmó en principio desconocer que existiera un permiso para alquilar boyas como amarres, pero pidió tiempo para poder investigar los hechos.
El pasado 27 de julio convocó a este medio en la sede de la Conselleria y confirmó que, en efecto, había un segundo texto que eliminaba el límite de dos días por boya. La máxima responsable del área de espacios naturales aseguró que esta decisión, adoptada por el anterior Govern, es contraría a la finalidad medioambiental del proyecto Life Posidonia, el cual, reveló, fue dotado con unos 12 millones de euros procedentes de la Unión Europea para garantizar la protección de las praderas de posidonia en Baleares.
«Tenemos un listado de deficiencias de esa concesión que queremos corregir el próximo año, cuando caduque», añadió Amengual.
Las principales asociaciones del sector náutico han coincidido en censurar que las boyas permitan reservas sin límite de tiempo. La patronal de puertos recreativos, Anade, pidió un mayor control sobre los contratos públicos de gestión e insistió en «dejar claro» que los campos de boyas del proyecto Life Posidonia no están gestionados por empresas portuarias, a fin de que no se produzcan equívocos cuando se habla de «marinas encubiertas».
Miquel Suñer, presidente de la Asociación de Clubes Náuticos de Baleares, consideró un «sinsentido» que las boyas puedan funcionar como amarres, cuando se supone que su función es, precisamente, permitir la rotación de los barcos y proteger el medio ambiente. «¿Qué clase de control medioambiental existe en los campos de boyas?», se preguntó.
La Asociación de Navegantes Mediterráneo (ADN) defendió que los campos de boyas Life Posidonia «han de ser sean gratuitos y estar gestionados por la administración, como se hacía en los primeros años de su implantación».
«Nos parece impresentable que se haga negocio con las boyas. Desde el momento en que se sacan a concurso y hay intereses económicos de por medio, es evidente que se están creando puertos encubiertos, sin que el navegante reciba ningún servicio o un servicio que no guarda relación con el precio que se paga», declaró el presidente de ADN, Gabriel Morell.


