Atuneros al acecho en la Bahía de Palma
Más de una decena de grandes barcos cerqueros, fondeados a pocos metros de la costa y amarrados en el Muelle Pesquero, están a la espera para comenzar su campaña

Más de una decena de grandes barcos cerqueros, fondeados a pocos metros de la costa y amarrados en el Muelle Pesquero, están a la espera para comenzar su campaña

Los grandes barcos atuneros llevan ya unos días al acecho en la Bahía de Palma a la espera de su momento. La campaña del atún se abrió el pasado 26 de mayo y la flota de barcos cerqueros y auxiliares va concentrándose en torno a la zona donde se espera que se concentren los grandes atunes rojos en su paso por el Mediterráneo, entre Mallorca e Ibiza.

Un vistazo a simple vista o a través de la geolocalización permite hoy mismo vislumbrar a pocos metros de la costa fondeados en la Bahía de Palma a siete grandes barcos de la flota atunera, cinco franceses y tres italianos, que están a la espera para realizar su trabajo, concentrado en apenas un mes de pesca en todo el año. También están amarrados en el Muelle Pesquero junto a otros atuneros La Frau II y Tio Gel Segon, dos pesqueros propiedad directamente del Grup Balfegó, una de las dos grandes compañías, junto a Fuentes, que prácticamente monopolizan el cerco de atún en aguas españolas.

Casi una veintena de barcos se encuentran ya situados en el canal entre Ibiza y Mallorca para la misma campaña. Casi todos son arrastreros que durante unos días se ponen a las órdenes de los atuneros para realizar unos muy bien pagados trabajos auxiliares como el remolque de las grandes jaulas en las que quedarán encerrados los peces para proceder a su posterior engorde. Grup Balfegó, de L’Ametlla de Mar, en Tarragona, y Fuentes, de Cartagena, comercializan después este preciado pescado por todo el mundo.

La Unión Europea ha concedido a España para 2024 una cuota de 6.783 toneladas de atún rojo. El propio Grup Balfegó afirmaba hace unos días con motivo del inicio de la temporada que estimaba que la cuota asignada a sus barcos era de 3.087 toneladas. Tienen hasta el 1 de julio para completar esta cuota, un mes y cinco días, pero a veces estas grandes compañías con los mejores medios y la más moderna tecnología son capaces de terminar el trabajo en poco más de una semana.

Uno de los cerqueros de Balfegó en plena tarea en la campaña del año pasado. Fotografía: Grup Balfegó

La actividad de esta pesca industrial ha creado en los últimos años un grave problema para la exigua flota de arrastre balear pues los atunes que mueren en los cercos se convierten para estas grandes empresas en un estorbo. Después, cuando pasan por las zonas de pesca de atún los barcos de arrastre, enormes cadáveres de atunes muertos desechados destrozan sus artes durante meses ocasionando graves pérdidas a los pescadores. Este problema se ha venido repitiendo con insistencia los últimos años con la excepción del año pasado. El director general de Pesca, Antoni M. Grau, confiaba en que los responsables de estos descartes hubieran tomado conciencia del problema que originaban. En cambio, los pescadores dieron con el motivo real: el año pasado los cerqueros actuaron en otra zona, entre Ibiza y la Península, con mucha profundidad y donde no navegan los arrastreros.

“Este año no pinta bien la cosa”, advierte preocupado Domingo Bonnín, presidente de la Federació Balear de Confraries de Pescadors, pues los barcos que participan en la campaña de cerco se están concentrando en el canal entre Ibiza y Mallorca. “Yo pediría a los responsables de estos barcos que piensen en nosotros. Ellos saben que lo que hacen con los descartes no es legal. Son ellos los responsables de los descartes. A ellos no les interesa tener pescados muertos, sino muchos pequeños porque el engorde es el que genera más beneficios”.

La pesca de artes menores se lleva solo las migajas de este jugoso mercado. Para este año, las barcas de pesca artesanal de Baleares que se dedican al atún pueden capturar entre todas un global de 52 toneladas, una cifra irrisoria en comparación con la asignada a los grandes cerqueros. La campaña de atún para este tipo de embarcaciones comienza la segunda semana de abril y termina con el año, a no ser que se complete la cuota asignada antes.

“Resulta muy difícil gestionar una cuota tan pequeña de una manera global para nuestros pescadores. Llevamos tiempo pidiendo que nos aumenten la cuota hasta las 100 toneladas. Las grandes cerqueras, que son las que hace 20 años crearon el problema y casi extinguen el atún, tienen un gran poder a la hora de presionar para conseguir cuota”, explica Bonnín. La pesca de atún, según detalla Bonnín, permite además a las barcas de artes menores diversificar y liberar otros recursos: “Los que pescan atún no pescan llampugas ni sepia ni langosta, lo que permite disminuir la presión sobre estas especies”. “En Baleares tenemos muy bien los recursos porque estamos haciendo las cosas bien”, remarca Bonnín.

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