El pasado mes de abril, Palma se convirtió en el epicentro del mundo náutico con la primera edición del Balearic Superyacht Forum. El evento reunió a 300 profesionales del sector de superyates de todo el mundo para analizar y debatir sobre la situación actual de la industria, tanto a nivel global como en las Baleares. La conclusión fue clara: el sector náutico tiene un gran margen de crecimiento y mejora.
Durante la primera mesa redonda, tuve el honor de presentar el observatorio de empresas náuticas de Baleares. Es una macro base de datos que recopila información detallada de más de 870 empresas náuticas con sede en las Islas Baleares, incluyendo datos de facturación, empleados, costes salariales, tipos de actividad. El análisis del índice de crecimiento interanual medio del sector revela un 4,26%. Sin embargo, las 90 empresas asociadas a BMC muestran un impresionante crecimiento del 9,55%, más del doble del promedio. Aunque no me atrevería a afirmar que este incremento se debe a la asociación con el Clúster, es evidente que las empresas con una visión estratégica más clara y una disposición a salir de su zona de confort tienden a crecer más rápidamente y a valorar el enfoque sectorial que le ofrece nuestro Clúster.
El sector náutico balear se encuentra en un punto crítico. Puede optar por un crecimiento sano y sostenible, arriesgarse a morir de éxito o verse desplazado por otros destinos con mayor impulso y apoyo institucional. Para asegurar un futuro próspero, propongo trabajar conjuntamente en siete áreas clave:
Relevo generacional: Tenemos un gran problema para encontrar jóvenes con vocación por dedicarse a la náutica. Como sector, debemos trabajar en acercar el mar y sus oportunidades laborales a los jóvenes de nuestras islas.
Actualizar la oferta formativa: Tenemos una formación que no se adapta a las necesidades reales del sector. Como sector debemos trabajar para actualizar todos los currículums formativos actuales y adaptarlos a los nuevos tiempos.
Mejorar la competitividad de las empresas: Teniendo en cuenta que la empresa náutica promedio es una empresa de 7 trabajadores y 1,5 millones de euros de facturación. Necesitamos que las empresas mejoren su estructura organizativa para ser más eficientes, más sostenibles, más digitales y ofrezcan un mejor servicio a sus clientes.
Actualización de infraestructuras: La flota mundial de Superyates crece en eslora anualmente, no así nuestras infraestructuras. En Baleares, la máxima capacidad de izada es de 1.700 T, mientras que, en otros destinos como Barcelona, Sagunto o La Ciotat (Francia) están trabajando con rangos de 4.000 T. Definitivamente, debemos actualizar nuestras infraestructuras y adaptarlas a los nuevos tiempos.
Optimización de cada m2: Baleares siempre parece estar lleno, cuando no es así. Las empresas concesionarias tienen que poner toda la carne en el asador en este aspecto para garantizar la máxima optimización de sus espacios.
Mejorar la conectividad en invierno: Con el último turista estival, las islas se quedan aisladas de destinos que podrían aportar muchísimo negocio durante el invierno como es el Sur de Francia. Se tiene que conseguir mejorar la conectividad aérea con esta región.
Respeto total a nuestro entorno: Las Baleares son un paraíso, pero lamentablemente cada vez son menos paraíso. Debemos hacer crecer nuestra actividad, pero debemos concienciar al usuario final de que la preservación del medio, así como el buen uso de los recursos es fundamental para garantizar el futuro de nuestra región. Las empresas deben ser generosas a la hora de invertir en hacer las cosas cada día un poco mejor.
Implementar estos siete puntos de manera valiente y efectiva garantizará el futuro de un sector que aporta beneficios económicos y sociales significativos a las Islas Baleares. No olvidemos que más de 6,000 familias dependen directamente de la náutica.
Para lograrlo, necesitamos dos cosas: solidaridad entre las empresas y apoyo institucional. Las empresas deben pensar en el bien común del sector, entendiendo que juntos somos más fuertes y sobre todo más listos. Por su parte, la administración pública debe escuchar al sector y actuar con conocimiento y sentido común.
Como cualquier travesía, no estará exenta de dificultades, pero no me cabe la menor duda de que juntos conseguiremos llegar a buen puerto.


