Un verano más, los piratas del chárter náutico han comenzado su actividad. Con la llegada de la temporada turística se disparan la oferta y la demanda de ocio en el mar y son muchos los que pretenden “hacer el agosto” a costa de la seguridad marítima y la legalidad en nuestras aguas.
Al margen de la competencia desleal que hacen a las empresas serias, los peligros del alquiler ilegal son evidentes y muchas veces desconocidos o ignorados por los clientes pues, en muchos casos, se llevan a cabo en embarcaciones que no levan a bordo todos los elementos de seguridad, que no cuentan con los pertinentes seguros o que están operadas por personal cualificado.
Pero este tipo de actividad ilegal no siempre acaba impune. La patrulla de Fiscal y de Fronteras de la Guardia Civil recibió información la semana pasada sobre posibles infracciones relacionadas con actividades de alquiler no reguladas en Porto Cristo.
La investigación culminó con la localización de una empresa que se dedicaba al chárter de embarcaciones sin cumplir con la normativa establecida. La empresa en cuestión alquilaba diferentes embarcaciones que no estaban inscritas en la lista sexta, requisito indispensable para el uso lucrativo de dichas embarcaciones.
Además de esta grave irregularidad, la operación de la Guardia Civil reveló múltiples infracciones adicionales y los agentes levantaron actas por varias violaciones contra la Ley de Puertos del Estado y Marina Mercante, incluyendo la falta de seguro de responsabilidad civil, la ausencia de declaración responsable de la actividad y la carencia de autorización para el alquiler de embarcaciones.
También se detectaron incumplimientos de la Ley 58/2003 General Tributaria, el Real Decreto 5/2000 sobre la orden social de trabajo y la Ley 22/1988 de Costas, debido a la instalación no autorizada de un pantalán flotante de 10 metros de longitud en Porto cristo desde donde embarcaban y desembarcaban los clientes.


