Pasado el susto inicial, Jeroni Burló, uno de los tripulantes del pesquero hundido tras colisionar con un catamarán, ha roto su silenció y ha explicado a Gaceta Náutica cómo fue el accidente: “Tuvimos mucha suerte de que nos embistiera en la proa, porque si lo llega a hacer un metro más atrás, no lo contamos”.
La embarcación siniestrada se encuentra a 30 metros de profundidad y, según afirman testigos de un vídeo subacuático incorporado a las diligencias judiciales, presenta un enorme boquete. La embarcación turística que causó el naufragio quedó inmovilizada en su puesto base en Palma bajo fianza de 100.000 euros.


