¿Sabotajes chinos a los oleoductos submarinos europeos?
El gobierno de Pekín acepta que un barco chino causó la rotura del oleoducto Balticconnector pero asegura que fue un accidente

El gobierno de Pekín acepta que un barco chino causó la rotura del oleoducto Balticconnector pero asegura que fue un accidente

El Gobierno chino ha aceptado que un barco chino que navega con bandera de Hong Kong, el NewNew Polar Bear, de 170 metros de eslora, ocasionó el 8 de octubre del año pasado la rotura del oleoducto submarino Balticconnector, que une Finlandia con Estonia. China había negado hasta ahora la responsabilidad del incidente, que obligó a cerrar esta vital conexión energética. Sin embargo, afirma que la rotura fue accidental.

La investigación realizada tras la rotura del oleoducto llevada a cabo por Finlandia había detectado un rastro de arrastre de kilómetros de longitud que cruzaba precisamente por el lugar donde tuvo lugar la rotura del oleoducto y un ancla en el fondo en mismo sitio.

No resultó difícil identificar que el portaconedores NewNew Polar Bear navegaba justo en el momento del percance por aquellas aguas. Una fotografía hecha poco después al buque en el puerto ruso de Arjánguelsk permitió verificar que aparentemente le faltaba un ancla.

La tripulación del barco se negó a colaborar con los investigadores y el gobierno chino no respondió a las peticiones del fiscal estonio encargado del caso, lo que llevó a pensar a las autoridades finesas y estonias que se había tratado de un sabotaje intencionado. Ahora, tras las pruebas evidentes, el gobierno chino acepta que el mercante ocasionó la rotura pero de manera accidental.

Ancla recuperada en la zona en la que se rompió el oleoducto.

Las explicaciones chinas no han satisfecho a los responsables de los países afectados. El ministro finlandés de Defensa, Hanno Pevkur, opina que la calificación china de accidente intenta evitar las posibles compensaciones económicas derivadas de las pérdidas ocasionadas por la rotura del Balticonnector y añade que "Personalmente, me resulta muy difícil entender cómo el capitán de un barco pudo no darse cuenta durante tanto tiempo de que su ancla había estado arrastrándose por el lecho marino, pero corresponde a la Fiscalía completar la investigación”.

Este incidente expone además la gran vulnerabilidad de las infraestructuras submarinas, vitales tanto en el ámbito energético como en el de las telecomunicaciones. En septiembre de 2022 varias explosiones simultáneas inutilizaron los gasoductos Nord Stream 1 y Nord Stream 2, que unen Alemania con Rusia en un sabotaje ocurrido meses después de que comenzara la guerra entre Ucrania y Rusia. Todavía no se ha responsabilizado a nadie de este ataque, aunque su coordinación y complejidad hace pensar en una acción de guerra sucia gubernamental.

En marzo de este año también se cortaron en el Mar Rojo cables submarinos que suministran internet y telecomunicaciones entre Asia y Europa en un momento en que los rebeldes hutíes habían comenzado la campaña de ataques a los barcos mercantes que navegan por la zona. Los hutíes negaron su responsabilidad en esta acción.

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