Muere un joven de 21 años arrollado por una lancha en Cala Bona
La víctima estaba pescando calamares de noche en un pequeño bote junto a su tío y otro familiar. La embarcación siguió su marcha sin auxiliar a los náufragos.

La víctima estaba pescando calamares de noche en un pequeño bote junto a su tío y otro familiar. La embarcación siguió su marcha sin auxiliar a los náufragos.

Un joven de 20 años, identificado como Guillem C.F., falleció la noche del 23 de agosto tras ser alcanzado por un yate el pequeño bote de fibra en el que se encontraba pescando calamares. El trágico suceso ha causado una enorme conmoción en la localidad de Cala Bona (Mallorca), donde se produjeron los hechos.

Según las primeras primeras investigaciones, derivadas del testimonio de los supervivientes, la víctima, de nacionalidad española, se hallaba junto a otras dos personas (su tío de 53 años y su hermano de 13) practicando la pesca del calamar en una pequeña embarcación a no mucha distancia de Cala Millor. Alrededor de las 21.20 horas, habiendo caído ya por completo la noche, el bote fue alcanzado por una embarcación a motor de color oscuro que, bien por no enterarse o con ánimo de eludir su responsabilidad, siguió su marcha.  

El fallecido se encontraba en la popa del bote y recibió un fuerte golpe en la cabeza. Su muerte se habría producido en el acto, de acuerdo con la declaración de sus dos acompañantes a la Policía Local de Son Servera. La Guardia Civil localizó la embarcación amarrada en Porto Cristo, donde ha quedado precintada y ha sido examinada para detectar posibles daños en su casco que demuestren el impacto con el bote. Se trata de un yate de casi 20 metros de bandera alemana.

El tío de la víctima ha declarado que consiguió rescatar el cuerpo sin vida de su sobrino gracias a un linterna que éste portaba, ya que estaba muy oscuro, y que los tres ocupantes del bote trataron de advertir con gritos al patrón de la lancha de que navegaba a rumbo de colisión. También ha manifestado al diario Ultima Hora que intentaron arrancar el motor para salir de la trayectoria del yate, pero no les dio tiempo.

La pesca del calamar se realiza por lo general en horario nocturno. El bote siniestrado era de muy pequeña eslora, lo que, unido a la falta de luz, pudo dificultar su avistamiento. En cualquier caso, este accidente se habría evitado siguiendo la recomendación séptima del Manual de seguridad de Gaceta Náutica: "Disfruta de navegar manteniendo siempre la atención. Vigila el horizonte y consulta los instrumentos de navegación cada poco tiempo". 

Noticias relacionadas