Flaps y trim, un factor oculto detrás de los abordajes
El uso incorrecto de estos elementos puede hacer que nuestro barco navegue de proa y no veamos nada de lo que pasa por delante

El uso incorrecto de estos elementos puede hacer que nuestro barco navegue de proa y no veamos nada de lo que pasa por delante

El pasado 23 de agosto un yate de 20 metros abordaba mortalmente el bote en el que murió Guillem Comamala y dos familiares, que no sufrieron heridas en el percance, pescaban calamares cerca de Cala Bona. Era de noche pero el patrón del yate afirmó que no había visto nada.  Poco más de una semana después, el pasado 3 de septiembre, otra lancha de un porte similar arrollaba una barca de pesca de 6 metros al sur de Menorca. No hubo heridos esta vez porque el hombre que faenaba a bordo tuvo tiempo de saltar al agua, pero su embarcación se fue al fondo del mar. El pescador contaba a la Policía Local de Sant Lluís, ya en tierra, que el yate había pasado literalmente por encima de su barca. El testimonio que nos ha llegado del patrón autor del abordaje cuenta que no había visto a la barca.

Resulta evidente que muchos de estos incidentes están ocasionados por la falta de atención de los patrones de las embarcaciones, distraídos tal vez en la cabina en plena navegación, un pecado capital contra la seguridad en una zona con tan elevado tráfico marítimo como Baleares en la temporada estival. Sin embargo, puede haber un factor técnico del que hasta ahora no se ha hablado que esté también relacionado directamente con este tipo de accidentes.

El desconocimiento sobre la función y el uso de los flaps y el trim puede hacer que la proa del barco se levante tanto al navegar que apenas veamos lo que ocurre por delante de nosotros, un riesgo inasumible para todos los que nos rodean en el mar. Macu Homar, profesora de la Escuela del Mar y navegante con décadas de experiencia, lo explica: “Yo veo pasar a estos barcos y me pregunto si no se dan cuenta que no ven nada de lo que tienen por delante”. No solo es una cuestión de seguridad, navegar de proa conlleva un gran gasto de combustible pues al perder hidrodinámica nuestra embarcación consumirá bastante más.

En opinión de Macu este problema ha ido a más en los últimos años y existe un motivo concreto: “Antes en el programa del patrón de recreo se explicaba el trim y los flaps, pero cambiaron el programa y quitaron este apartado. Yo intento contarlo cuando hablo de seguridad en clase, pero no está dentro del programa, no entra en el examen y los alumnos no se dan cuenta de su importancia”.

La profesora cuenta un caso concreto que ilustra la ignorancia generalizada sobre estos dispositivos: “Un día salí a navegar con un alumno en una lancha de nueve metros y me di cuenta de que llevaba la proa muy levantada, le dije que moviera los flaps pero me respondió que no sabía a qué me refería. Miré en el tablero de mandos y vi que las palancas de los flaps estaban oxidadas porque no las había tocado nunca, así que para evitar que no se rompieran, al final las dejamos igual”.

Los flaps son un elemento determinante para optimizar nuestra navegación.

Los flap, según describe Macu Homar, son como unos pequeños alerones que llevan los barcos en la parte de popa. Funcionan igual que los de los aviones. Si subes o bajas lo flaps, la proa se levantará más o menos en función de la velocidad que lleve el barco. Los llaüts, por ejemplo, llevan unos flaps rígidos, que no se pueden mover porque están pensados para una navegación determinada, pero los de las lanchas, sí. Los dos flaps, uno a babor y otro a estribor, en este caso son independientes y se pueden ajustar para equilibrar la lancha si navegamos escorados por tener un viento lateral.

El trim se refiere al trimado del asiento del barco en el caso de motores fueraborda. En este caso, evidentemente, no tiene que ver con el trimado de las velas. Según explica la profesora de Escuela del Mar: “En una zodiac se puede levantar o bajar el motor. Eso es el trim. Es variar el eje de la hélice. Si levantas mucho el motor, el eje de la hélice tiende a ir vertical. Cuanta más velocidad, más se levantará la proa. Si bajas el eje del motor, cuando des gas, el eje del motor quiere ir vertical y el barco bajará la proa”. En un motor fueraborda pequeño se modifica a mano y en un fueraborda grande normalmente es hidráulico. Si no es un fueraborda, no existe el trim, pero en ese caso estarán los flaps para ajustar la marcha".

La finalidad de estos dos sistemas es que la hélice navegue horizontal, que es cuando en realidad se alimenta bien del agua y la expulsa correctamente, es decir, optimiza su rendimiento. En cualquier caso, si alguien es suficientemente inconsciente como para dar poca importancia a la seguridad que ofrece navegar viendo lo que ocurre por delante de nuestra proa, igual se lo piensa dos veces por el gran aumento en el gasto de combustible que supone navegar de proa. Así lo argumenta Macu Homar: “La carena de un barco está pensada para deslizarse por encima del agua. Si llevas la proa levantada, en lugar de patinar tienes que empujar el barco y el motor se ve obligado a hacer mucha más fuerza con un gasto adicional tremendo de combustible”. 

La profesora cuenta un caso extremo que vio con sus propios ojos en Formentera: “Había una lancha rapidísima de estas de competición que navegaba a toda velocidad con la proa levantada y contra el viento. Al final volcó hacia atrás”.

Macu Homar aconseja a los navegantes que prueben con diferentes combinaciones de flaps o trim para conseguir optimizar la navegación. De esta manera, además de navegar más seguros, conseguirán reducir su consumo de combustible.

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