Las grandes fortunas eligen el puerto de Palma para reparar sus megayates
El Abeona de Jeff Bezos, el Q de Roy E. Carroll y el Intrepid de Eric Smidt se ponen a punto en el Moll Vell

El Abeona de Jeff Bezos, el Q de Roy E. Carroll y el Intrepid de Eric Smidt se ponen a punto en el Moll Vell

Palma se ha convertido en uno de los puertos base de referencia en el Mediterráneo para la flota de los superyates. Las aguas de Baleares acogen cada temporada a personalidades y multimillonarios, lo que refuerza su imagen como un lugar sofisticado y atractivo para el turismo de lujo y mejora la reputación internacional de las islas. Desde el punto de vista económico, estas embarcaciones suponen la llegada de turistas de alto poder adquisitivo y, además, las empresas de mantenimiento y reparación de yates en Palma se han consolidado como un referente global, con el consiguiente incremento de la demanda de servicios especializados.

Por poner varios ejemplos de la presencia en Mallorca de algunas de las embarcaciones más deslumbrante del mundo, en el mes de septiembre estuvieron amarrados en Palma tres barcos de gran eslora que son propiedad de armadores que aparecen desde hace años en la lista de los más acaudalados que realiza Forbes. Se trata del Zen, de 88 metros, cuyo propietario es Jack Ma, el fundador de Ali Express; del My Ilona, de 82 metros, que pertenece al magnate australiano Frank Lowy, y del Sarissa, un velero de 59 metros que es propiedad de Lachlan Keith Murdoch, el hijo mayor del empresario de la comunicación Ruppert Murdoch.

HABITUAL EN MALLORCA

El megayate Zen es un habitual de las aguas mallorquinas desde que se botara en 2021 en el astillero holandés Feadship. El barco que está valorado en más de 200 millones de dólares, puede acoger a bordo a 16 invitados y cuenta con una tripulación de 25 miembros. Es capaz de navegar a una velocidad de 20 nudos y su autonomía llega a 5.000 millas.

No tan moderno es el My Ilona, que fue puesto en el agua hace dos décadas pero que ha sido sometido a diversos refits para estar a punto en todo momento. Su dueño es Frank Lowy, uno de los mayores empresarios del sector inmobiliario y fundador de Westfield Corp, una multinacional que gestiona centros comerciales. Su superyate tiene un casco de acero y una superestructura fabricada en aluminio. Está propulsado por dos motores Caterpillar que le dan una velocidad máxima de 16 nudos y puede cargar hasta un máximo de 170.000 litros de combustible.

Por su parte, el Sarissa es el de menor eslora (59 metros), pero también el más moderno. Se trata de un espectacular velero que acaba de ganar el premio al mejor «yate de vela del año» en los prestigiosos World Superyacht Awards que se otorgaron en mayo en Venecia. Cuenta con un mástil de carbono de 76 metros de altura y dispone de toda una serie de elementos innovadores para ser lo más sostenible posible entre los que se encuentran los generadores hidráulicos, un sistema de recuperación de calor residual, un tratamiento de aguas residuales y un avanzado propulsión eléctrica para mejorar el rendimiento a vela. Su armador es Lachlan Keith Murdoch, presidente ejecutivo de Nova Entertainment, copresidente de News Corp y CEO de Fox Corporation.

MANTENIMIENTO

A estas tres embarcaciones hay que sumar tres más que, por eslora, ya están consideradas como superyates, pero que en la práctica se utilizan como barcos auxiliares de unidades de aún mayor tamaño y lujo. Se trata del Intrepid, el Q y el Abenoa, barcos que no han hecho escala en Mallorca para que sus armadores disfruten de unas vacaciones si no para realizar sus rutinarias labores de reparación y mantenimiento con las empresas ubicadas en el Moll Vell de Palma.

Por un lado, está amarrado en el varadero de STP el yate Abeona. Se trata de un barco de 75 metros de eslora que es utilizado como embarcación auxiliar del megavelero Koru, propiedad del multimillonario Jeff Bezos, el principal accionista de Amazon.

Además, en Astilleros de Mallorca se está poniendo a punto el Q, una espectacular embarcación de 68 metros que pertenece del multimillonario estadounidense Roy E. Carroll, dueño de un auténtico imperio inmobiliario y considerado el hombre más rico de Carolina del Norte. El Q, que originalmente fue un rompehielos y un barco de exploración, se convertirá el próximo año en la embarcación auxiliar del nuevo megayate que Carroll construye en la actualidad: el Skyfall.

Por último, también estuvo amarrado en el mes de septiembre en el puerto de Palma para labores de mantenimiento el Intrepid, un barco auxiliar de nada menos que 69 metros que da servicio al Infinity, el impresionante barco de Eric Smidt. Este empresario estadounidense es el propietario de la cadena de tiendas de bricolaje y herramientas Harbor Freight Tools, que cuenta con más de 1.500 establecimientos por todo el mundo

Noticias relacionadas