El mallorquín Miquel Suñer ha concluido su etapa como presidente de la Confederación Española de Asociaciones de Clubes Náuticos (CEACNA), poniendo fin a más de 30 años de dedicación al servicio y defensa de los clubes náuticos. Su trayectoria comenzó al frente del Club Nàutic Sa Ràpita, donde lideró con éxito la renovación de su concesión durante el exigente proceso de adaptación a la Ley de Puertos de Baleares. Posteriormente, como presidente de la Asociación de Clubes Náuticos de Baleares, consolidó a esta entidad como el principal referente y representante de los clubes náuticos en las Islas. Finalmente, cerró este ciclo al frente de CEACNA, contribuyendo a fortalecer la representación nacional de estas organizaciones.
Suñer, ganador del Premio Brújula de Gaceta Náutica en 2021, se ha despedido con la siguiente carta dirigida a los integrantes de la CEACNA:
El pasado viernes se celebraron elecciones en la CEACNA, una asociación que he tenido el privilegio de presidir en los últimos años. Con este proceso, concluye mi etapa en la presidencia de asociaciones náuticas, un camino que comenzó en el Club Náutico de la Rápita, continuó en la Asociación de Clubs Náuticos de Baleares y culminó en la Confederación Española de Asociaciones de Clubs Náuticos.
Durante más de 30 años, he trabajado con dedicación para estas entidades, esforzándome por dar visibilidad a la valiosa labor que realizan y actuando como interlocutor con las administraciones públicas. Han sido años llenos de retos y satisfacciones, en los que hemos logrado avances significativos, como la mejora de la legislación autonómica y estatal, así como el fortalecimiento de la imagen y el papel de los clubes náuticos en la sociedad. Hoy en día, tanto la Asociación de Clubs Náuticos de Baleares como la Confederación Española de Asociaciones de Clubs Náuticos son entidades consolidadas y representativas, capaces de defender los intereses de este sector con firmeza y eficacia.
Sin embargo, no puedo dejar de señalar que la pérdida de las concesiones de los clubes del Molinar y de Ibiza ha sido un episodio especialmente amargo. Confío en que mis sucesores trabajarán con determinación para evitar que situaciones similares se repitan y, ojalá, para que estos clubes puedan recuperar algún día lo que les pertenece por derecho y tradición.
Me retiro con la tranquilidad que da el deber cumplido y con la inmensa satisfacción de haber hecho amigos en toda España, amistades que sé que perdurarán más allá de mi trayectoria en estas responsabilidades. Ahora, nuevas obligaciones requieren mi atención, pero dejo este camino con gratitud y orgullo.
Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a todos los colaboradores, compañeros y presidentes con los que he tenido el honor de trabajar. Su confianza y apoyo han sido esenciales en cada paso del camino. A mis sucesores, les deseo el mayor de los éxitos y la fortaleza necesaria para seguir luchando por los clubes náuticos, que son, sin duda, un patrimonio que merece todo nuestro esfuerzo y dedicación.


