La Real Asamblea Española de Capitanes de Yate (RAECY), a través de su delegación en Baleares, realizó ayer un homenaje a la figura del capitán Antonio Barceló, un importante y destacado marino balear que, al servicio de la Armada Española, fue uno de los principales responsables en terminar con la lacra de la piratería berberisca que asolaba el Mar Mediterráneo.
El acto consistió en una misa en recuerdo del Capità Toni en la Iglesia de la Santa Creu, lugar donde fue bautizado y se encuentra enterrado el marino y, a continuación, varios miembros de la RAECY colocaron una corona de flores frente al busto de bronce dedicado a su persona que está ubicado frente a la sede de la Autoridad Portuaria de Baleares en el puerto de Palma.
La delegación en Baleares de la RAECY recuerda que Antonio Barceló y Pont de la Terra fue teniente general de la Real Armada y Corsario al servicio del Rey. Nació en Palma de Mallorca el día 29 de diciembre de 1717, siendo el mayor de cinco hermanos y era hijo de Onofre Barceló, patrón marino y perteneciente a una distinguida familia de Mallorca.
A los 18 años Barceló es nombrado patrón del jabeque correo familiar, sucediendo a su padre por fallecimiento en la ruta entre Mallorca y la península ibérica que cubría dos veces al mes. En estos trayectos y, en la que será una lucha toda su vida como navegante, da inicio su leyenda al hundir dos galeotas argelinas en defensa de sendos destacamentos militares que llevaba como transporte, por lo que se le premia con el empleo de Alférez de fragata de forma honoraria.
Después de casi 40 años con muchas batallas, avatares y peligros en la mar, en 1775 por sus numerosos méritos y acciones de guerra contra la piratería berberisca por todo el Mediterráneo es ascendido a una nueva graduación que no existía con anterioridad: brigadier de la Real Armada, participando posteriormente en el bloqueo y asedio a Gibraltar contra Inglaterra, en el que usó sus cañoneras y obuseras blindadas.
Una vez ascendido a teniente general participó en 1772 en el tercer y último bombardeo a Argel, con el objetivo de terminar con una de las principales bases de la piratería mediterránea. Realizó su último servicio para la Real Armada participando en el bombardeo a Tánger.
Antonio Barceló falleció el 30 de enero de 1797 a los 80 años, estando ya retirado en Palma de Mallorca y su cuerpo reposa en la iglesia de la Santa Creu, una de las primeras parroquias que fueron fundadas en la isla durante el reinado de Jaime I. Para perpetuar su memoria se colocó una lápida en el Panteón de Marinos Ilustres de San Fernando en Cádiz en su primera capilla del Este.
Honremos pues, la memoria de este gran marino que desde la humildad supo demostrar la valía, el tesón, el buen hacer y la gallardía del marino español.


