La propuesta alternativa para el puerto de Palma, presentada por varias asociaciones ecologistas y ciudadanas en contraposición al “plan Sanz”, contempla mantener la zona industrial de reparación de grandes yates frente a la Catedral de Palma para no tener que ampliar la explanada del muelle de San Carlos. De llevarse a cabo esta propuesta, en la que han participado activistas y arquitectos, el puerto de la capital balear seguiría manteniendo los cubrimientos plásticos de las embarcaciones en reparación de más de 24 metros como imagen predominante del acceso a la dársena principal, precisamente aquello que ha pretendido eliminar la APB y que constituye el elemento central de su proyecto.
Esta propuesta alternativa, a que se han adherido el GOB, Marilles, Joves x Clima, Frydays for Future y Palma XXI, plantea distribuir la llegada de ferris en tres puntos (Moll Vell, Peraires y Dique del Oeste), “en línea con la solicitud de las navieras y aprovechando en gran parte las instalaciones existentes”. Propone también reubicar parte de la reparación náutica en la zona del antiguo solar de Harinas de Mallorca, a los pies del Castillo de San Carlos, limitando la eslora de las embarcaciones a 24 metros a fin de ”minimizar el impacto visual sobre este BIC y el faro de Porto Pi”.
Curiosamente, la actividad de mantenimiento de barcos de mayor tamaño se mantendría en el Moll Vell, pero con menor superficie que en la propuesta del plan de usos de 2020, trasladando parte de ella al Dique del Oeste. “Se considera que esta opción reduce el impacto visual respecto a la alternativa de ganar terreno al mar en el Dique del Oeste, evitando efectos ambientales y paisajísticos negativos en el entorno patrimonial”, señala Palma XXI en su página web, pero sin mencionar el impacto del ‘mar de plásticos’ actual -y que se mantendría- sobre la catedral y el skyline de la ciudad observada desde la Bahía de Palma.

Asimismo, el plan contempla la creación de una escuela municipal de vela con un puerto deportivo en la zona de levante del Moll Vell para que embarcaciones de vela y remo, especialmente las de menor tamaño, “accedan directamente a la bahía sin interferencias con ferris y cruceros”. El espejo de agua de esta marina se obtendría, de acuerdo con el plano hecho público en el portal de Palma XXI, eliminando un relleno ya existente y “serviría como centro de tecnificación de vela y remo (sic), apoyo a la Escuela Superior Marítima, base para experimentación de prototipos del SOCIB y otras entidades del Pol Marí, además de albergar una marina seca para embarcaciones pequeñas destinadas a residentes y a la náutica social”.
Otra idea planteada es la creación de un autobús náutico eléctrico que conectaría diferentes puntos del puerto y la bahía, como el Dique del Oeste, Peraires, el Moll Vell y, posiblemente, el Portitxol, Ciudad Jardín y Can Pastilla. Por lo demás, la alternativa se no se adhiere al proyecto original en cuanto a ubicar el Museo Marítimo en el solar de los antiguos Astilleros Mallorca y la recuperación de los jardines de Sant Telm.
Los promotores de la propuesta aseguran que, al no requerir grandes obras, los plazos de ejecución del plan serían menores y no afectarían a la operativa del puerto.


