Fracaso del Port Petit: las tarifas de los amarres del Molinar se quintuplican
Una plaza por una ocupación de 24 metros cuadrados de lámina de agua cuesta 10.729 euros al año en las instalaciones del antiguo club marítimo

Una plaza por una ocupación de 24 metros cuadrados de lámina de agua cuesta 10.729 euros al año en las instalaciones del antiguo club marítimo

Las tarifas del nuevo concesionario del puerto del Molinar evidencian el fracaso de la Plataforma Port Petit, cuya campaña contra el Club Marítimo del Molinar de Levante (CMML) provocó su desaparición en 2019 y la salida a concurso de las instalaciones que ocupaba desde su fundación en 1917. Todos los partidos políticos, salvo el también desaparecido UPyD, se plegaron entonces a la presión ciudadana y mediática para censurar la propuesta de ampliación del CMML con el fin renovar su concesión. La plataforma afirmaba defender la náutica social y el acceso al mar de las economías modesta, pero la realidad, tozuda, ha demostrado lo contrario.

Gaceta Náutica ha tenido acceso a un presupuesto de amarre del nuevo port petit, gestionado por Nautical Assets Developers Team, que no deja lugar a dudas: el precio para una embarcación de aproximadamente ocho metros, límite de la náutica social en los puertos de la Autoridad Portuaria de Baleares, quintuplica el que ofrecía el Club Marítimo Molinar de Levante antes de poner fin a su historia centenaria. La tarifa asciende a 7.962 euros anuales, más 108 euros de tasa T5, 796 de mantenimiento y el 21% de IVA, lo que eleva el coste total a 10.729 euros, frente a los 2.232 que hubiese pagado un usuarios del CMML. Rafael Vallespir, último presidente del club, recuerda que los socios abonaban unos 140 euros al mes por una embarcación de seis metros y que ninguna alcanzaba la eslora de referencia del nuevo concesionario. "No teníamos barcos de este tamaño", señala. Aplicando una regla de tres, el coste habría sido de 186 euros mensuales, muy lejos de los 894 actuales.

Puerto exclusivo

Freedom Boat, el club de navegación más grande del mundo, anunció el lunes que dispondrá de una flota inicial de cuatro embarcaciones en el Molinar, puerto que describe como "exclusivo" e "íntimo", destacando "el encanto tradicional del patrimonio náutico de Mallorca".

Por su parte, la Autoridad Portuaria de Baleares (APB) publicó hace dos días una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Baleares (TSJB) que avala el desahucio del CMML en 2019. La resolución, fechada el 24 de enero, fue comunicada al Consejo de Administración en febrero, pero no se hizo pública hasta el 12 de marzo. Este hecho ha generado malestar entre dirigentes de clubes náuticos de las Islas, que, durante la presentación de la Setmana Blava, criticaron el carácter extemporáneo e innecesario del comunicado: “No es elegante hacer leña del árbol caído ni alardear de la desaparición de un club social y deportivo con más de 100 años de historia".

A diferencia de otras concesiones en Baleares, la APB asumió directamente las principales obras de mejora del Molinar, una responsabilidad que normalmente recae sobre el concesionario. Además, el pasado verano completó, con cargo a fondos públicos, la limpieza del fondo marino de la dársena, extrayendo 1.400 metros cúbicos de roca y arena.

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