En 1935, el botánico y ecólogo británico Arthur Tansley acuñó el término ecosistema para describir la interacción entre los organismos y su entorno físico, formando un sistema funcional y dinámico.
Tansley propuso que no se debía estudiar solo a los organismos o solo al ambiente, sino ambos en conjunto como una unidad ecológica. Este enfoque fue revolucionario en su momento y es la base de la ecología moderna.
Noventa años después, y con toda la humildad del mundo, me dispongo a analizar la situación actual de nuestro querido sector náutico e intentar augurar un futuro.
Hace unos años que utilizo el término ecosistema empresarial náutico cuando presento nuestro sector por el mundo. Lo hago porque creo que describe a la perfección la efervescencia y dinamismo de un sector que comparte entorno (Baleares) y en el que sus diferentes organismos (empresas) están condenados positivamente a coexistir, competir y colaborar a partes iguales.
En este ecosistema, existen dos tipos de organismos. Por un lado, están los organismos concesionarios, que explotan un entorno público durante un tiempo determinado, a cambio de una inversión, un canon y una parte del botín, y atraen al alimento (yates) del que toda la cadena trófica depende.
Por otro lado, existen los organismos auxiliares, que operan en las inmediaciones de los concesionarios, intentan atraer también alimento y sacar el máximo provecho del que ya existe en el entorno. A su vez, alimentan con su actividad a los organismos concesionarios.
El Balearic Marine Clúster consiguió en 2024 sacar una de las imágenes más claras obtenidas hasta la fecha de nuestro ecosistema empresarial náutico, que emplea directamente a nada más y nada menos que 5.500 personas, de los que dependen 5.500 familias.
Analizando nuestra base de datos de empresas náuticas, podemos conocer el peso de cada tipo de organismo:
| Ref. Organismo | Empresas | Facturación | Empleo |
|---|---|---|---|
| Organismos concesionarios | 6% | 23% | 18% |
| Organismos auxiliares | 94% | 77% | 82% |
Solo un necio podría, viendo los datos, interpretar que los organismos concesionarios son menos importantes que los auxiliares. Son, sin lugar a duda, la base de nuestro ecosistema: actúan como entorno y como organismo a la vez. Son ellos quienes deben traccionar el sector y liderarlo hacia un futuro próspero y competitivo.
No debemos olvidar que nuestro ecosistema es en realidad un pequeño ecosistema dentro de uno mayor, el Mediterráneo, y este a su vez forma parte del ecosistema global. Y que no le quepa duda a nadie: existen organismos enormes ahí fuera, y tendremos que convivir con ellos de aquí en adelante. Le pese a quien le pese.
Las personas que dirigen estos organismos concesionarios tienen el honor y la responsabilidad de liderar el sector y actuar con conocimiento de causa sobre las consecuencias de sus decisiones y acciones. Porque dentro de un ecosistema, todo está entrelazado, y aquí los errores se pagan con empresas cerradas y personas en la calle.
Por encima de ellos están las administraciones públicas, dueñas de los espacios concesionados y, por lo tanto, cómplices directos de las decisiones que tomen los organismos concesionarios para conseguir ocupar y explotar dichos espacios.
Este delicado equilibrio se ha visto alterado. En los últimos meses hemos presenciado en Palma una lucha entre organismos concesionarios, alentada por un sistema fallido, injusto e ineficiente de concursos. Esto implica un aumento de precios que ha desencadenado un éxodo de yates que poco a poco se traduce en menos trabajo, cierre de empresas y gente en la calle.
Lamentablemente, esto no es un caso aislado. Otros organismos, mucho más grandes que los endémicos de nuestras islas, han entrado en juego. Y estos juegan legítimamente fuerte. Muy fuerte. ¿Habremos encontrado el techo del sector náutico? Tendremos que esperar a junio de 2025 para saber si los barcos pagarán a toda costa por bañarse en nuestras aguas turquesas. (Bueno, venir vendrán… pero fondearán).
Hay más concursos pendientes de resolución y otros tantos por convocarse dentro de los próximos cinco años. Delante de nosotros, un futuro abierto que se dibujará día a día, con cada decisión que tomemos entre todos.
No creo en el proteccionismo por parte de las autoridades, pero creo que se ha descorchado una botella que nos va a dar una resaca terrible el día de mañana.
Como región tenemos la obligación de garantizar la supervivencia de nuestro ecosistema, aunque la ley de puertos y concesiones juega en nuestra contra. Esta guerra no es entre locales y extranjeros, sino entre responsables e irresponsables. ¿Sería posible implementar una exclusión por ofertas temerarias y dañinas al ecosistema?
En esto estamos todos interconectados, y no sobreviviremos los unos sin los otros. Los irresponsables son los primeros que abandonarán el barco cuando vean que los números no salen. Y lo harán impunes… dejando atrás a todas aquellas empresas que no hayan tenido caja para aguantar la sequía.
Están en juego mucho más que los barcos: está en juego el futuro de cientos de empresas, de miles de personas y el equilibrio que tanto ha costado construir.
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Pedro Suasi es gerente del Balearic Marine Cluster


