El anuncio de que Nápoles será la sede de la Copa América de 2027 no ha sentado nada bien entre los posibles participantes de la competición que, si bien no dudan de la capacidad de la ciudad italiana para albergar la competición, reclaman una mayor transparencia en la toma de decisiones al defensor del título, el Team New Zealand.
El primero en quejarse ha sido el Athena Racing, que representa al Royal Yacht Squadron y que es el Challenger of Record para la 38ª edición de la regata. El equipo británico ha señalado en un comunicado que lleva siete meses negociando con Team New Zealand un protocolo para la competición “con el objetivo de ofrecer un marco deportivo justo y un evento comercialmente viable para todos los participantes”.
El Athena Racing considera que el acuerdo sobre la sede se debería haber firmado tras concretar ese protocolo y señala que “cualquier acuerdo de organización vinculará a los Challengers con obligaciones financieras y organizativas, así como con posibles responsabilidades”.
El equipo liderado por Ben Ainslie confía en que Nápoles pueda ser una magnífica sede de la regata, pero señala que “la transparencia y la cooperación entre el Defender y todos los Challengers son vitales para el futuro de la Copa”.
Más duro si cabe ha sido el equipo el American Magic, representante del New York Yacht Club, que ha manifestado sus dudas sobre su participación en la próxima edición si no se pacta un protocolo justo y transparente por parte del equipo Defensor del título.
El equipo estadounidense reafirmó su apoyo al Athena Racing, Challenger of Record, y aseguró que, si no se producen «cambios significativos» en el protocolo, su participación en la próxima edición del torneo podría verse comprometida.
Las críticas de Athena Racing y American Magic ponen en una situación muy comprometida a los organizadores de la 38ª Copa América, que ya vieron hace un mes como Alinghi Red Bull Racing renunciaba a participar en la próxima edición de la competición.
El equipo suizo, ganador de la prueba en 2003 y 2007, justificó su renuncia porque “no hemos logrado llegar a un acuerdo con el Defender para el futuro del evento. Nos hubiera gustado ver mayor responsabilidad, mayor transparencia y nuevas oportunidades para actuar no solo individualmente, sino como grupo”.


