Construir autonomía estratégica desde el mar en el nuevo mapa geopolítico
Fortalecer el ecosistema marítimo y la industria naval es una apuesta estratégica por el futuro económico de España y de Europa

Fortalecer el ecosistema marítimo y la industria naval es una apuesta estratégica por el futuro económico de España y de Europa

El sector marítimo europeo, y particularmente el español, se ha consolidado como un pilar robusto de la economía industrial moderna. Más allá de su función logística, representa una infraestructura clave para la conectividad global, el suministro energético y la estabilidad de las cadenas de valor. Tanto es así que se estima que el comercio marítimo crecerá a un ritmo medio anual del 2,4 % hasta 2029. Además, constituye una fuente de empleo altamente cualificado, dinamiza la innovación tecnológica y contribuye decisivamente al desarrollo de sectores tractores como la automoción, la energía o los bienes de equipo.

En este contexto, España se encuentra en una posición particularmente ventajosa para dar un salto cualitativo. Cuenta con una red portuaria de alto rendimiento destacada por su conectividad, multimodalidad y eficiencia, una cadena de valor naval consolidada, empresas tractoras con proyección internacional y con un ecosistema innovador en crecimiento. Si estos activos se articulan con visión estratégica y ambición, el país no sólo podrá fortalecer su competitividad, sino también aspirar a liderar la transición hacia un nuevo modelo marítimo europeo más resiliente, sostenible y tecnológicamente avanzado.

Lo positivo es que las bases ya están sentadas y las herramientas existen. Instrumentos como el PERTE Naval, los programas nacionales y europeos de apoyo al transporte sostenible y digital, los eco-incentivos, las deducciones fiscales o los Certificados de Ahorro Energético (CAEs), entre otros, conforman un conjunto de palancas con alto potencial transformador. Aplicadas de forma coordinada y con visión a largo plazo pueden impulsar mejoras transversales en eficiencia, sostenibilidad y competitividad a lo largo de toda la cadena de valor. No obstante, para que este despliegue sea efectivo, es imprescindible reforzar los incentivos y garantizar un acompañamiento real al tejido empresarial del sector.

En este mismo marco de transformación, aunque en paralelo, la Unión Europea ya trabaja en la elaboración de una Estrategia Industrial Marítima (cuya adopción se prevé para finales de 2025 o principios de 2026) con el propósito de fortalecer la autonomía industrial y tecnológica europea frente a la competencia global, establecer un entorno regulatorio coherente que impulse la transición verde y digital, fomentar el liderazgo en innovación de tecnologías navales avanzadas, y atraer y retener talento especializado en ingeniería naval y energías renovables.

A su vez, el informe “The Future of European Competitiveness”, coordinado por el economista y expresidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, menciona al transporte marítimo como una palanca fundamental para la competitividad europea. Draghi destaca que esta posición de liderazgo se traduce en una ventaja estratégica, ya que el transporte marítimo no solo facilita el comercio intercontinental, sino que también refuerza la cohesión del mercado único al garantizar la conectividad con terceros países. En este sentido, el informe sobresale que mantener y potenciar la competitividad del sector naval y marítimo es clave para sostener el crecimiento económico en la región, provocar un efecto multiplicador en términos de PIB y preservar numerosos empleos vinculados directa e indirectamente al ecosistema marítimo.

La coyuntura internacional refuerza la urgencia de llevar a cabo este compromiso. Según la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), en su informe “Review of Maritime Transport 2024”, el transporte marítimo afrontó una recuperación complicada tras la pandemia, además de las actuales tensiones geopolíticas persistentes y de la creciente exposición a los efectos del cambio climático.

Por todo ello, fortalecer el ecosistema marítimo y la industria naval no es solo una respuesta táctica ante los desafíos del presente; es una apuesta estratégica por el futuro económico de España y de Europa, y por su papel en la construcción de un modelo marítimo europeo más competitivo, sostenible y resiliente. Pero para traducir ese potencial en crecimiento tangible (en capital, en innovación, en desarrollo y en empleo), será crucial proporcionar un entorno propicio al tejido empresarial, en el que se disponga de más incentivos fiscales, se facilite el acceso a instrumentos de apoyo y se garantice que las compañías cuenten con el respaldo necesario para competir en igualdad de condiciones y liderar los procesos de innovación.

Noticias relacionadas