Hoy nos visitan en el estudio de Gaceta Náutica Ignacio Bestard y Pep Colom, socio y patrón, respectivamente, de la Barca Samba, la primera embarcación turística que organizó fiestas en el mar en Mallorca, allá por 1994.
Nos cuentan cómo la pandemia supuso un giro radical en su modelo de negocio —de la barra libre al concepto chill out— y defienden que no todos los “party boats” son sinónimo de turismo de excesos. Se muestran dispuestos a dialogar con los vecinos del Paseo Marítimo para evitar molestias derivadas de su actividad e invitan a los mallorquines y residentes a navegar con ellos: “De verdad que vale la pena, es un planazo”.


