Tensión en La Savina: amenazas telefónicas y una extraña confesión
Un hombre confiesa haber intimidado a un empresario de chárter con la frase “ten cuidado, te vas a cagar”

Un hombre confiesa haber intimidado a un empresario de chárter con la frase “ten cuidado, te vas a cagar”

La tensión se puede cortar con un cuchillo en el puerto de La Savina desde que hace unos días trascendió públicamente la denuncia de un veterano empresario de chárter que asegura haber recibido amenazas en su teléfono móvil. Aunque no está en condiciones de demostrarlo, Aurelio López, dedicado al alquiler de embarcaciones y persona muy conocida en Formentera, cree saber quién podría estar detrás de la llamada intimidatoria, y así se lo hizo saber a la Guardia Civil.

Según consta en la denuncia, a la que ha tenido acceso Gaceta Náutica, a las 12:47 horas de ese día, mientras se encontraba en el puerto, Aurelio recibió una llamada de un número desconocido. Al otro lado de la línea, una voz “distorsionada” le lanzó un único e inquietante mensaje: “Ten cuidado, te vas a cagar”.

Preguntado por los agentes, el denunciante reconoció no saber a ciencia cierta de quién se trataba, pero apuntó sus sospechas, con nombre y apellidos, hacia un concesionario de la Autoridad Portuaria con antecedentes. Justificó su recelo en la supuesta “cadencia del sospechoso” a la hora de hablar y en las diferencias que ambos mantienen.

El caso trascendió rápidamente: al día siguiente, el Diario de Ibiza publicó la información, señalando que las sospechas de Aurelio López recaían sobre el empresario mencionado.

Sin embargo, la situación dio un giro inesperado el 30 de agosto, cuando una persona se presentó voluntariamente en el cuartel de la Guardia Civil para autoinculparse como autor de la llamada, alegando que todo había sido “una broma”. El mismo individuo telefoneó al denunciante desde otro número para confirmar que había confesado.

El juez ha tomado hoy declaración tanto al denunciante como al presunto autor de la llamada. Lo que en principio se planteaba como un juicio rápido por una falta de amenazas ha derivado en un interrogatorio judicial más amplio y la resolución del caso ha quedado a expensas de nuevas diligencias. La principal incógnita sigue sin resolverse: quién es el titular real del número desde el que se lanzó la amenaza.

Noticias relacionadas