La Capitanía Marítima de Eivissa ha emitido una orden en la que concede 72 horas al armador del buque ‘Da Vinci A’ para que presente un plan para llevar a cabo una comprobación submarina del pecio y su entorno. El barco se hundió el pasado 11 de agosto tras un incendio y está a unos 110 metros de profundidad.
El objetivo es examinar cómo se encuentra el yate y descartar cualquier tipo de contaminación o de objetos que pudieran desprenderse de él y emerger a la superficie, con el consiguiente riesgo para la navegación.
La intervención tendrá que hacerse por parte de una empresa especializada y mediante la inmersión de una cámara por circuito cerrado, sin intervención en el pecio por parte de los buceadores.
Esta intervención será supervisada por un inspector de seguridad de la Capitanía Marítima. El yate se encuentra en un entorno medioambiental protegido, como Ses Salines, y caladero de pesca de arrastre.

