«El RCNP es imprescindible para Baleares»
Rafael Gil, presidente del Real Club Náutico de Palma, se muestra optimista pero precavido ante el futuro de la entidad, y reivindica su utilidad pública

Rafael Gil, presidente del Real Club Náutico de Palma, se muestra optimista pero precavido ante el futuro de la entidad, y reivindica su utilidad pública

La propuesta de modificación de la Ley de Puertos de Baleares que introduce criterios objetivos para proteger a los clubes náuticos no afecta a las instalaciones de Palma, Alcudia, Mahón, Ibiza y Formentera, por su consideración de «interés general». El Real Club Náutico de Palma, por tanto, se juega su futuro fuera de las nuevas reglas planteadas por PP y Vox en su proposición de ley. Su continuidad depende de una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Baleares, que ha de decidir en breve si su título es un contrato de servicios o una concesión demanial, en cuyo caso tendría derecho a prorrogar su estancia sin necesidad de ir a un concurso. Rafael Gil, presidente de la entidad, se muestra optimista pero precavido, y reivindica la utilidad pública del club tras una exitosa edición de la Copa del Rey.

Pregunta.– ¿Cómo afronta estos momentos tan decisivos para el futuro del Real Club Náutico de Palma? Su futuro está en manos de un tribunal.

Respuesta.– Creo que tenemos razón y que la hemos expuesto bien. Esperamos que la sentencia reconozca el derecho del club a renovar la concesión, como ha ocurrido en otros casos.  Existe un precedente similar en Formentera, donde el Tribunal Superior de Justicia dio la razón al concesionario. Y luego tenemos también la reciente sentencia de Astilleros de Mallorca, donde se cita la jurisprudencia de aquel asunto, lo que nos da a entender que es un criterio ya asentado dentro de la Sala.

P.– Con optimismo, pues.

R.– Sí, somos optimistas, pero realistas. Siempre lo digo: en los juzgados, hasta que no tienes la sentencia en la mano dándote la razón, no hay nada ganado. Hay que ser prudentes y trabajar también en otras alternativas. Hemos tratado de concienciar a la administración de que el procedimiento que utiliza para el otorgamiento de concesiones es erróneo.

P.– ¿Y qué les han dicho?

R.– Han sido receptivos. Se está dando cuenta de que hay que evitar situaciones donde se impida el acceso de la ciudadanía al mar, especialmente en una isla. No podemos convertirnos en aparcamientos de coches de lujo.

P.– ¿Cómo se ha llegado a esta situación?

R.– Estamos aquí a pesar del procedimiento, es decir, esta situación se ha producido por interpretaciones que, a mi juicio, no son acordes con la normativa. Nuestro expediente de ampliación estaba prácticamente terminado, pero no hubo respuesta. Estamos en un procedimiento judicial sin que se haya producido un acto administrativo que niegue  nuestra condición de concesionarios. Ante ese silencio, hemos tenido que interponer un procedimiento de cuya sentencia estamos pendientes todavía.

P.– Se lo preguntaba también por el hecho de que un club como este, tan reconocido, tenga que luchar por su supervivencia. La última Copa del Rey, por ejemplo, ha sido un éxito rotundo.

R.– La Copa del Rey es un evento con mucha notoriedad, que nos pone en el centro del mundo náutico y genera un gran beneficio económico para la ciudad, cifrado en 20 millones de euros, pero no es nuestro trabajo diario.  Nuestra labor está enfocada al fomento del deporte. Tenemos regatistas y piragüistas de altísimo nivel porque invertimos muchos recursos en nuestras escuelas de formación. Este año han pasado más de mil niños por nuestras instalaciones, donde acogemos actividades deportivas y sociales todos los fines de semana. Somos muy activos, está en nuestro ADN. 

P.– La propuesta de modificación de ley de puertos de Baleares, aunque no afecte al RCNP, sienta unas bases conceptuales para el reconocimiento y protección de los clubes, a los que califica de «utilidad pública».

R.– ¡Es que lo somos! Cumplimos todos los requisitos de una entidad de utilidad pública. El Real Club Náutico de Palma es una institución imprescindible para Baleares, no solamente por la capacidad que tiene de organizar eventos internacionales, sino también, como le decía, por los recursos que destina a la actividad social y deportiva. Aquí nosotros no ganamos dinero: somos una entidad sin ánimo de lucro, nuestra finalidad es fomentar el deporte y la actividad náutica, formar en valores a nuestros jóvenes y contribuir a la vertebración social a través de la cultura marítima que es propia de nuestra isla. Nuestro compromiso no es solo con nuestros socios, sino con la sociedad en general.

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