«Las imprudencias en el mar se suelen pagar caras»
El director general de Emergencias e Interior del Govern de les Illes Balears, Pablo Gárriz, remarca que los planes y los niveles técnicos no significan nada para la mayoría de ciudadanos si no se traducen en mensajes claros

El director general de Emergencias e Interior del Govern de les Illes Balears, Pablo Gárriz, remarca que los planes y los niveles técnicos no significan nada para la mayoría de ciudadanos si no se traducen en mensajes claros

Pablo Gárriz (Madrid, 1976) asumió el año pasado la dirección general de Emergencias e Interior del Govern de les Illes Balears, después de ser el responsable técnico del mismo departamento en Ibiza y Formentera durante casi dos décadas. Es oficial de las Fuerzas Armadas y titulado en Gestión de Catástrofes por la Unidad Militar de Emergencias (UME), además de doctor en Seguridad Humana y Derecho Global Público. Preside desde 2008 la Asociación Española de Lucha contra el Fuego y cuenta con una dilatada experiencia en el campo de la gestión de emergencias.

Pregunta.– ¿Qué peso tienen los riesgos náuticos en los planes de emergencias ante fenómenos adversos como la DANA

Respuesta.– Las lluvias intensas generan inundaciones que comienzan en tierra pero acaban afectando a la costa y a los puertos. El litoral es un espacio complejo desde el punto de vista competencial: intervienen el Estado, los ayuntamientos y la comunidad autónoma. Ahí confluyen varios riesgos. El primero es la contaminación marítima. Contamos con el Plan Autonómico de Contaminación Marina Accidental (CAMBAL), que actúa como puente con los planes estatales (los llamados Rivera). Se trata de riesgos que pueden producirse tanto de tierra a mar como de mar a tierra, en un entorno sometido a fuerte presión de transporte y uso intensivo del mar. En cuanto al salvamento marítimo, es una competencia autonómica, aunque no ejercida de forma directa, ya que la operativa depende del Estado. La autoridad en el mar es el capitán marítimo, y por eso la coordinación con Salvamento Marítimo es esencial.

P.­– ¿Qué papel juegan los puertos en este esquema?

R.– Son clave. Tenemos puertos autonómicos, gestionados por Ports de les Illes Balears, y puertos estatales bajo la Autoridad Portuaria. Algunos, como La Savina en Formentera, son infraestructuras críticas. Participamos en sus planes de seguridad y debemos coordinar la planificación de protección civil con la de litoral, recursos hídricos, meteorología y seguridad de playas.

P.– La presidenta del Govern balear presentó recientemente un nuevo órgano colegiado, el INUNCAIB. ¿Cuál es su función?

R.– Es un espacio de coordinación entre consellerias con competencias en medio ambiente, costa, recursos hídricos, emergencias o innovación, con el apoyo técnico de AEMET. Principalmente se centra en el riesgo de inundaciones, pero al hacerlo nos permite mejorar la respuesta ante fenómenos meteorológicos adversos y su impacto en infraestructuras críticas como los puertos. Disponer de un meteorólogo en el centro de coordinación de emergencias y de un sistema de avisos coherente con los emitidos por AEMET y Salvamento Marítimo garantiza que la información llegue a toda la población de manera consistente. El reto es hablar todos el mismo idioma y que los mensajes sean claros.

P.– En la DANA del año pasado hubo incidentes graves pese a los avisos. ¿Qué más se puede hacer en prevención?

R.– Trabajar en la cultura de la autoprotección. Los planes y los niveles técnicos no significan nada para la mayoría de ciudadanos si no se traducen en mensajes claros. Debemos hacernos comprensibles y explicar qué implican las alertas en la vida diaria. Y la población debe entender que las restricciones no son un capricho: son medidas de seguridad. La meteorología no es exacta; se trabaja en probabilidades. Por eso a veces se piensa que «no ha pasado nada» cuando en realidad ha llovido de forma torrencial, solo que en otra zona. Con la tecnología actual podemos ajustar las predicciones, pero nunca como si fuera con un bisturí

P.– En verano, con la saturación de barcos, ¿qué ocurre si no se puede acceder a puerto en una emergencia?

R.– Existen zonas de abrigo temporales, pero lo fundamental es la información. Si el navegante entiende y atiende los avisos, se reduce el riesgo. El problema es cuando, por irresponsabilidad, alguien decide salir al mar pese a las alertas. En el mar, la imprudencia suele pagarse muy cara. 

P.– En casos de desaparición de embarcaciones, como el ocurrido este verano en El Toro, ¿qué protocolos se siguen?

R.–Lo primero es informar. Decir dónde se va, a qué hora se sale y cuándo se piensa regresar es una potente medida de autoprotección. Y ante la mínima duda, hay que avisar. El tiempo es un recurso estratégico: cuanto antes se active el 112 o Salvamento Marítimo, más eficaces serán los medios. Es preferible una falsa alarma a llegar tarde. La información en el mar salva vidas.

P.– ¿A quién hay que llamar en caso de emergencia en el mar?

R.– Si hay cobertura, al 112, que derivará la alerta al organismo competente. También está el 900 de Salvamento Marítimo y, en navegación, el canal 16 de radio. El problema es que muchos barcos siguen saliendo con comunicaciones deficientes. Y sin capacidad de transmitir información, no hay seguridad. Por eso insistimos en que, además del teléfono, la emisora es fundamental en el mar.
 

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