La APB saca a concurso dos bares en el puerto de Palma
Se trata de la cafetería restaurante Varadero, ubicada en la escollera, y otro local en la dársena de Can Barbará que en ahora estaba cerrado

Se trata de la cafetería restaurante Varadero, ubicada en la escollera, y otro local en la dársena de Can Barbará que en ahora estaba cerrado

El Consejo de Administración de la Autoridad Portuaria de Baleares (APB) ha acordado sacar a concurso la gestión mediante concesión administrativa de dos bares en el puerto de Palma ubicados en primera línea y con vistas al mar. Uno de ellos es el Varadero, que se encuentra al final del camí de la escollera, mientras que el otro es el Can Blanc, situado en la desembocadura del torrente de San Magín.

El Varadero está gestionado en estos momentos por el Grupo Cabrera, que ganó el último concurso convocado por el ente portuario. El objeto de la licitación cuenta con un edificio principal, terraza adyacente y zona ajardinada, con una superficie total de 1.000 metros cuadrados. La duración máxima de la concesión será de seis años, mientras que la tasa anual de ocupación del dominio público portuario a mejorar es de 134.000 euros.

En este caso, el plazo de concesión es corto porque la APB tiene previsto desarrollar el proyecto de recuperación del histórico paseo de la Riba, que unirá el parque del Mar con el faro de la Riba. Esta actuación está relacionada con el plan de reordenación interior del puerto de Palma y podría afectar en el futuro a esta concesión.

El segundo de los locales que sale a concurso está situado en la desembocadura del torrente de San Magín. Este bar funcionaba bajo la marca comercial Can Blanc y se trata de un negocio que cerró durante las obras del Paseo Marítimo. El objetivo del concurso es rehabilitar y reactivar este espacio de restauración para que quede integrado plenamente en el paseo.

Se trata de un edificio con terraza con una superficie de más de setecientos metros cuadrados. El plazo de concesión será de un máximo de dieciocho años. En este caso, la empresa adjudicataria deberá asumir las inversiones necesarias para demoler y reconstruir el edificio, adaptándolo al nuevo diseño del paseo Marítimo. La tasa de ocupación se fija en 31.000 euros anuales, a lo que podrán añadirse mejoras.

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