El concurso del Muelle de las Golondrinas se limita a los amarres y exige una inversión mínima de 1,5 millones
La licitación de la APB deja el parking y los edificios comerciales fuera la concesión. Podrán presentarse empresas del sector con dos o más barcos y gestores de marinas

La licitación de la APB deja el parking y los edificios comerciales fuera la concesión. Podrán presentarse empresas del sector con dos o más barcos y gestores de marinas

La Autoridad Portuaria de Baleares (APB) aprobó ayer la convocatoria del concurso para la gestión de los amarres del Muelle de las Golondrinas del puerto de Palma, una decisión que confirma lo adelantado en exclusiva por Gaceta Náutica el pasado mes de febrero. Finalmente, el procedimiento se limitará a los puntos de amarre y deja fuera los edificios y el aparcamiento, que serán objeto de una licitación independiente.

El precio mínimo de salida será de 0,8 euros por metro cuadrado y día, una cuantía ya de por sí superior a la que pagan en la actualidad las empresas que operan en esta instalación. El pliego establece además que el adjudicatario deberá asumir una inversión mínima de 1.500.000 euros, además de abonar el canon correspondiente y una tasa de actividad del 4%, tal como es habitual en las concesiones de la APB.

Al concurso podrán presentarse únicamente empresas de transporte marítimo dedicadas a excursiones turísticas que operen con dos o más embarcaciones, así como gestores de marinas. La futura concesión deberá reservar dos amarres para el servicio del bus náutico, cuya adjudicación se dirime entre TUI y la UTE formada por Alsa, Trasmapi y Barcos Azules.

LA OPOSICIÓN DE APEAM

La decisión se tomó pese a la oposición de la patronal Actividades Marítimas (APEAM), que remitió un escrito al Consejo de Administración solicitando que el concurso fuera retirado del orden del día. La petición fue denegada.

En su escrito, APEAM argumenta que el concurso “no está suficientemente maduro” y que su contenido “tiene una repercusión económica, social y operativa muy elevada” que, a su juicio, exigiría un análisis más profundo antes de ser aprobado.

La patronal sostiene que el procedimiento no resuelve el déficit real de amarres, ya que la mayor parte de los puntos de atraque incluidos en el concurso ya están ocupados por usuarios con más de un año de permanencia, por lo que, según indica, no se genera capacidad adicional para atender el crecimiento del sector.

APEAM también señala que la zona de ocupación terrestre prevista para el futuro concesionario “no se ajusta a las necesidades reales de la actividad” y obligará a compartir espacios con el concurso del aparcamiento y restauración, lo que, en su opinión, puede derivar en conflictos operativos y falta de funcionalidad.

En su conclusión, APEAM solicita revisar las bases, ajustar las tarifas, redefinir la ocupación terrestre, equilibrar los criterios de adjudicación y adaptar el modelo concesional a la importancia del transporte marítimo turístico en Palma. A su juicio, el concurso, tal como está planteado, “no responde a las necesidades reales del sector”.

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