«Me preocupa que la náutica se convierta en algo inaccesible»
Juanmi Català, presidente del Club Marítimo San Antonio de la Playa, afronta una etapa de planificación a largo plazo marcada por la modernización de sus espacios sociales y deportivos

Juanmi Català, presidente del Club Marítimo San Antonio de la Playa, afronta una etapa de planificación a largo plazo marcada por la modernización de sus espacios sociales y deportivos

Con la vista puesta en el horizonte de la concesión administrativa, el Club Marítimo San Antonio de la Playa afronta una etapa de planificación a largo plazo marcada por la modernización de sus espacios sociales y deportivos. Su nuevo presidente, Juanmi Catalá, defiende una línea continuista en lo deportivo, subraya el valor del Trofeo Princesa Sofía tras la creación de su fundación y expresa su preocupación por el futuro de la náutica social ante la escalada de precios de los amarres, así como el deseo de que las generaciones intermedias se impliquen en el club.

Pregunta.– ¿Qué balance hace de estos primeros meses al frente del club?

Respuesta.– El balance es positivo. Afrontamos esta etapa con ganas y con muchas ideas nuevas, pero también con la responsabilidad de pensar a largo plazo. Todo lo que rodea a una posible ampliación de las concesiones nos obliga a planificar bien las inversiones y a definir qué club queremos dentro de diez o quince años. La línea de la nueva junta directiva es continuista respecto a la etapa anterior. Apostamos claramente por la vela, que es uno de los pilares del club y una de las exigencias de la concesión, y por la actividad social. Queremos abrir el club un poco más al pueblo, sin perder su carácter, ofreciendo servicios y actividades que permitan una mayor integración con el entorno.

P.– La concesión actual se extiende hasta 2046. ¿Cómo condiciona esto los proyectos?

R.– Nos da estabilidad, pero ahora está sobre la mesa la posibilidad de ampliarla algunos años más, siempre vinculada a inversiones. Todavía no sabemos qué tipo de inversiones computarán y cuáles no, y eso es clave para decidir dónde destinamos nuestros recursos.

P.– ¿Qué inversiones tienen previstas a corto plazo?

R.– Este año queremos encargar, si la asamblea lo aprueba, un proyecto para renovar y modernizar toda el área social: restaurante, sala de socios y espacios comunes, que han quedado desfasados. Exteriormente se ha hecho mucho, pero la parte social necesita una actualización en profundidad.

P.– También se ha hablado de la posibilidad de una piscina.

R.– La idea sería integrar la piscina en un proyecto global, anexa al edificio y a nivel de la terraza, de forma coherente con el resto de espacios. No es sencillo, pero lo vamos a intentar si las autoriades lo permiten.

P.– ¿Qué otras mejoras contempla ese proyecto?

R.– Una prioridad es reorganizar toda la zona deportiva y crear vestuarios específicos para los niños de vela. Ahora comparten espacios con los socios y eso genera problemas. Queremos centralizar las actividades, mejorar la seguridad y tener más acotada la zona deportiva.

P.– En el plano deportivo, ¿qué líneas se mantienen?

R.– Continuamos apostando por las clases en las que ya tenemos buenos resultados, como el 420 y el Techno, sin dejar de lado disciplinas como el IQFoil o el Optimist, que también funcionan muy bien. Además, se están ejecutando obras en la rampa exterior y una nueva nave que contará con un aula y espacio para material de windsurf.

P.– El club cuenta con campeones del mundo en categorías juveniles. ¿Ve posible algún proyecto olímpico vinculado al club?

R.– Hay regatistas con un nivel extraordinario. Ser campeón del mundo en estas edades no garantiza nada, pero es una base muy sólida. Como club, nuestra obligación es apoyarles en todo lo que esté a nuestro alcance.

P.– Este será su primer Trofeo Princesa Sofía como presidente. ¿Cómo lo afronta?

R.– Con tranquilidad. He vivido el Sofía toda la vida desde distintas responsabilidades. La creación de la fundación ha sido un paso muy importante: aporta transparencia y centraliza la gestión. Ahora todo está bien estructurado.

P.– ¿Cómo ve el futuro de la vela con tantos cambios tecnológicos y de clases?

R.– Las clases cambian y evolucionan, pero eso no me preocupa. Lo importante es que siga habiendo cantera y ganas de navegar. Nosotros seguiremos abriendo el club a colegios y colectivos para que el mar siga siendo accesible y atractivo para las nuevas generaciones.

P.– Ha insistido en la necesidad de relevo generacional.

R.– Debemos apostar especialmente por la franja de edad entre los 30 y los 50 años. Es la generación que en el futuro vivirá el club y a esta Junta le gustaría que se implicase más en las decisiones. En las asambleas predominan socios de mayor edad, con mucha experiencia, pero es necesario que haya una mezcla.

P.– ¿Cómo ve la situación de los clubes náuticos en Baleares?

R.– Hay una inquietud clara por la especulación con los amarres. Los precios están expulsando a la náutica social. Personas que han navegado toda su vida, al jubilarse no pueden asumir los costes y acaban dejando el mar. Me preocupa que acabemos con puertos solo para grandes esloras y alto poder adquisitivo.

P.– ¿Qué se puede hacer desde los clubes?

R.– Intentar equilibrar. Generar ingresos por otras vías y buscar fórmulas que permitan que una embarcación pequeña no tenga un coste inasumible. Defender a los socios de siempre y mantener el carácter social es una responsabilidad que no podemos perder. Es lo que nos hace diferentes.

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